| ACTA, ¿podría haber marcha atrás? |
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Actualizado: 2012-07-17 |
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Retruécano
@Lizzek
ACTA, ¿podría haber marcha atrás?
Este miércoles, representantes del Congreso pedirán al Ejecutivo federal el retiro de la firma del ACTA, que fue suscrita a nombre de México a pesar de que el Senado rechazara esta medida hace más de un año. Miembros de la iniciativa privada y de la sociedad civil se unirán a esta solicitud; su principal argumento en contra es la invasión a la privacidad en Internet. Y es que esta firma, realizada por el embajador mexicano en Japón el 11 de julio, no fue informada al Senado, ya que el pleno ya se encontraba fuera del periodo de sesiones y hubo que conformarse una comisión especial para su aprobación. De hecho, el Gobierno Federal se limitó a emitir un comunicado después de consumado el asunto.
El ACTA (Acuerdo Comercial contra la Falsificación, Anti-Counterfeiting Trade Agreement) fue negociado por los países industrializados para combatir la piratería. Se le definió como un “acuerdo multilateral voluntario que propone fijar protección y respaldo a la propiedad intelectual, con el propósito de evitar la falsificación de bienes, los medicamentos genéricos y la piratería en Internet”. Le llaman “la ley SOPA global”, puesto que ésta (Stop Online Piracy Act), que fue presentada ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos en octubre de 2011 y que hasta el momento sigue pospuesta, lleva intenciones similares.
¿Qué significa que México lo haya firmado? De entrada podemos enlistar los países que también se han sumado: Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, Singapur, Nueva Zelanda, Marruecos y Corea del Sur. El interés por mantener sanas relaciones comerciales y políticas con algunas de estas naciones (bueno, sólo con Estados Unidos, país que impulsó la iniciativa desde 2007) pudo haber interferido en la decisión. Pero, ¿por qué signar un documento sin tomar en cuenta a nuestros representantes legislativos? Ante este cuestionamiento surgen otros: ¿sería perjudicial para los mexicanos?, ¿se puede aplicar de la misma manera en nuestro país que en los demás?, ¿por qué no rechazarla como lo hicieron los europeos?
Primeramente, hay que apuntar que la ley no se aplicará hasta que el Senado la haya aprobado, tema que será prontamente atendido dada la atención internacional puesta en México (si bien habría que esperar a que la legislatura inicie funciones el 1 de septiembre). Esto, mientras no pocas iniciativas de ley se quedan en el tintero durante, incluso, un sexenio entero. La situación da pie a dos opciones: que las fracciones sigan contrapunteando las decisiones del presidente como hicieron a lo largo de su sexenio frenando las iniciativas que presentaba al pleno y que se alineen a su determinación a cambio seguramente de alguna clase de acuerdo, que quizá incluso ya esté cocinado.
Por el momento, de manera pública se han pronunciado en contra de la decisión de Calderón. Habrá que ver cómo jugarán las diversas fuerzas políticas que integran la Cámara alta después de la fiebre electoral y cómo intervienen en la decisión los roces que quizá aún no hayan sanado. Y, si caben dentro de todas estas reflexiones, tendrán además que pensar en lo que requieran los millones de cibernautas mexicanos.
Los motivos para que los legisladores se negaran en primera instancia incluyen, según manifestaron: violaciones durante el proceso de negociación a la Ley sobre la Aprobación de Tratados Internacionales en Materia Económica, violación a las garantías individuales, ambigüedad en la redacción, limitaciones al acceso universal a Internet (obstáculo para acortar la brecha tecnológica en México) y posibles censuras a los contenidos de la red.
Razones similares expuso la Unión Europea. Desde el pasado 7 de febrero varios países europeos se negaron a firmar el tratado, entre ellos Polonia, República Checa, Eslovaquia y Rumania. En ese momento, se manifestaban por la disipación de todas las dudas sobre su aplicación --"está concebido de manera muy general, lo que favorece muchas interpretaciones”--, además de que criticaban que la iniciativa llegara sin previo debate público. Días después, Alemania y Bulgaria se sumaron. Oficialmente, fue el 4 de julio cuando el Parlamento Europeo rechazara el ACTA. Esta desaprobación se dio después de un debate con la sociedad civil europea, organizaciones empresariales y otros interesados; el resultado: 2.8 millones de ciudadanos firmaron una petición, externando el temor de que se afectaran las libertades de los usuarios de la Red.
Quienes apoyan y defienden este acuerdo global, destacan el hecho de que constituiría un marco regulador para la distribución del contenido en línea protegido por copyright y es por ello que ha tenido mucho apoyo de la Iniciativa Privada. Sus detractores, en tanto, indican que los vacíos de su formulación, es decir su redacción ambigua, permitiría a los gobiernos inspeccionar las comunicaciones en línea de los ciudadanos, infringiendo los derechos civiles. Además, quienes están en contra de ACTA señalan que existen ya en todas las naciones, incluida la nuestra, disposiciones legales que amparan los derechos de autor, por lo que lo consideran un no muy disimulado mecanismo de vigilancia de la información compartida en la Web.
También mencionan los opositores que brinda poder ilimitado a las trasnacionales del entretenimiento y propietarias de marcas y patentes (como las farmacéuticas) imposibilitando, por ejemplo, el comercio de medicamentos genéricos. ACTA, aseguran, desconoce los lineamientos del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (TRIPS, por sus siglas en inglés), de la Organización Mundial de Comercio. Un ejemplo es que TRIPS no obliga a perseguir judicialmente a las personas que adquieran productos que violen los derechos de propiedad intelectual, mientras que ACTA sí lo establece.
Pero el usuario común se vería en problemas en caso de descargar canciones, películas o documentos, ya que las compañías proveedoras de Internet estarán obligadas a cooperar con la Policía y comunicar los datos personales del infractor a las autoridades. Lo que suena muy amedrentador. Por supuesto que los usuarios de las redes sociales se han manifestado fervientemente en contra de esta determinación.
¿Por qué Calderón desoyó la decisión del Senado? ¿Capricho o conveniencia con el vecino país del norte? Sea como sea, la decisión quedará en manos de la próxima legislatura y mientras tanto podremos seguir utilizando el Internet como lo conocemos hoy en día. Disfrútenlo. |
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