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Astrolabio Político
Bajo la lupa ciudadana
Por: Luis Ramírez Baqueiro
“Todos quieren cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse así mismo”. – León Tolstoi.
Apenas han transcurrido nueve días desde que iniciaron las nuevas administraciones municipales en Xalapa, Veracruz, Poza Rica y Coatzacoalcos, pero el arranque de gobierno siempre es un termómetro político. Más aún cuando estos ayuntamientos cuentan con el respaldo abierto y total de la gobernadora Rocío Nahle García, lo que eleva las expectativas ciudadanas y, al mismo tiempo, reduce el margen de pretextos.
Con excepción de Poza Rica donde la noche de este jueves asesinaron a quien fuera reportero policiaco en la región Carlos Leonardo Castro, en las otras demarcaciones municipales el arranque ha sido bastante optimista.
En materia de seguridad, el contexto nacional juega a favor de los gobiernos locales. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha insistido en que el homicidio doloso ha disminuido cerca de un 40% en el país, un dato que, si bien es relevante, aún no se traduce de forma clara en la percepción ciudadana en municipios históricamente golpeados por la violencia. En Xalapa y Veracruz puerto se percibe una relativa estabilidad, aunque más asociada a la inercia institucional que a nuevas estrategias municipales visibles. En Poza Rica y Coatzacoalcos, la seguridad sigue siendo el talón de Aquiles: la expectativa de un golpe de timón es alta, pero los primeros días muestran más discursos que acciones concretas.
Las finanzas municipales son otro punto clave. Las nuevas autoridades heredaron ayuntamientos con compromisos financieros pesados, proveedores impagos y estructuras administrativas poco eficientes. Hasta ahora, el mensaje ha sido de orden y revisión, pero sin anuncios contundentes que indiquen una verdadera reingeniería del gasto. El respaldo estatal puede ser un salvavidas, pero también una lupa: cualquier error financiero será leído no solo como incapacidad local, sino como una falla del proyecto político que los impulsa.
En cuanto a los servicios públicos, ahí sí el ciudadano mide sin paciencia. La limpia pública y el alumbrado no admiten discursos ni curvas de aprendizaje. En Veracruz y Xalapa, la recolección de basura ha mostrado altibajos que rápidamente se reflejan en redes sociales. En Poza Rica y Coatzacoalcos, la percepción es de continuidad de viejos problemas: colonias con luminarias inservibles y rutas de basura irregulares. Nueve días bastan para encender alarmas, aunque no para dictar sentencias definitivas.
El nivel de aceptación ciudadana es, por ahora, frágil y volátil. No hay aún mediciones formales que reflejen un respaldo sólido, pero sí un escrutinio permanente desde la calle y las plataformas digitales. La ciudadanía observa, compara y exige resultados inmediatos, especialmente cuando se prometió un cambio con respaldo estatal y federal.
Estos primeros días no definen un gobierno, pero sí marcan su narrativa inicial. Si las administraciones municipales no logran traducir el apoyo político en resultados tangibles, el capital de confianza se diluirá rápido. En política, nueve días pueden no ser nada… pero también pueden ser el inicio de una decepción anunciada.
Al tiempo.
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