| Xalapa, Ver.– (AVC) Un informe científico documentó la presencia de petróleo en el Golfo de México desde febrero de 2026, con expansión hacia costas de Veracruz, mientras información pública señala la posible relación de un ducto en Cantarell y un buque de mantenimiento con el origen del derrame.
El reporte del Sistema de Detección y Monitoreo de Hidrocarburos Marinos (SIDEMHMA) identificó anomalías desde el 8 de febrero, confirmadas con más de 70 imágenes satelitales, que evidencian la evolución y dispersión del hidrocarburo en el mar.
Las primeras detecciones se ubicaron frente a Tabasco y Campeche, pero en semanas posteriores se observó una expansión hacia el litoral de Veracruz, con contacto en costa y presencia de crudo en distintas playas.
El análisis concluye que la probabilidad de origen natural es baja, debido a la magnitud y características del fenómeno, además de que se registraron concentraciones de “color verdadero de petróleo” desde el 13 de febrero en la zona de Akbatún. También advierte que, aunque el hidrocarburo se dispersó por factores meteorológicos, mantuvo alta incidencia en costas desde el 16 de febrero.
En paralelo, información difundida por el medio El País señala que durante la primera mitad de febrero Petróleos Mexicanos (Pemex) realizó trabajos en un ducto en la zona de Cantarell, donde se detectó una mancha de más de 50 kilómetros cuadrados entre plataformas y la terminal marítima de Dos Bocas.
En ese punto se identificó la presencia del buque “Árbol Grande”, embarcación especializada en mantenimiento de infraestructura petrolera, que permaneció anclada casi 200 horas, del 9 al 16 de febrero, sobre un ducto activo que transporta crudo tipo maya.
El ducto, identificado como Old AK-C, conecta la plataforma Akal-C con Dos Bocas y cuenta con una longitud aproximada de 161 kilómetros. Registros del sector indican que esta línea ya había presentado un derrame en 2025.
Imágenes satelitales del 14 y 15 de febrero muestran una mancha de hasta 55 kilómetros cuadrados en la zona donde operaba el buque, mientras datos de monitoreo marítimo refieren que al menos 15 embarcaciones transitaron en el área, pero solo el Árbol Grande permaneció detenido durante varios días.
La embarcación opera para la empresa Diavaz, contratista de Pemex desde al menos 2018, que en 2025 obtuvo un contrato por cerca de 11 mil millones de pesos para el mantenimiento del sistema de ductos marinos.
Estos elementos contrastan con la versión oficial sostenida por autoridades federales, que han atribuido el derrame a un vertimiento ilegal de un buque privado y a emanaciones naturales, descartando fallas en instalaciones de Pemex.
Mientras tanto, las manchas de hidrocarburo se han extendido por más de 600 kilómetros del litoral del Golfo de México, desde Tabasco, Veracruz y hasta Tamaulipas, con reportes de afectaciones a la pesca, el turismo y ecosistemas marinos.
Pese a ello, el grupo interinstitucional integrado por dependencias federales ha informado que se mantiene el control de la contaminación y que hay playas limpias como resultado de acciones de contención y saneamiento. |