Papantla arrastra daños petroleros y teme expansión del fracking
Habitantes de Papantla alertan por uso de fracking; denuncian daños al ambiente, salud y comunidades indígenas en el norte de Veracruz.

Papantla, Ver.— (AVC/Oscar Martínez)  Habitantes de comunidades del municipio de Papantla manifestaron preocupación e incertidumbreante la falta de información sobre el uso del fracking en la región, en el marco de las recientes declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la posible implementación de técnicas menos agresivas para la extracción de gas. 


Rodolfo Viviano, integrante del colectivo Corazón (Coordinadora Regional de Acción Solidaria), calificó la medida como una “traición al pueblo, a los pueblos indígenas”, al recordar que en administraciones anteriores se planteó prohibir esta técnica de extracción.


Señaló que, pese a esos compromisos, el fracking continúa presente en territorios indígenas, generando impactos directos en la vida cotidiana de las comunidades.


Denuncian daños ambientales y a la salud


De acuerdo con el activista, en la región ya se registran afectaciones al agua, suelo, cultivos y aire, además de impactos en la cultura totonaca.


Impacta directamente al agua, los cultivos, el suelo y el aire”, afirmó.


Indicó que habitantes han reportado problemas de salud, como dolores de cabeza, náuseas y vómito, asociados a los olores derivados de la actividad extractiva.


Mucha gente se está enfermando por el olor a gas y a residuos tóxicos”, señaló.


Asimismo, mencionó que existen testimonios que relacionan posibles malformaciones en fetos con la presencia de esta industria en la zona.


Impacto en comunidades indígenas


Viviano subrayó que el avance del fracking representa un riesgo para el modo de vida campesino e indígena.


Abrir la puerta al fracking es seguir haciendo más daño a nuestro modo de vida”, advirtió.


Consideró que permitir su expansión implicaría profundizar los daños ya existentes en la región.


De acuerdo con la Alianza Mexicana contra el Fracking, en Papantla existen alrededor de 2 mil pozos, de los cuales al menos mil habrían utilizado el método de fracking, lo que incrementa la preocupación entre habitantes y organizaciones sociales por los posibles impactos ambientales y de salud.


AVC Noticias realizó un recorrido por comunidades como Arroyo Florido, El Palmar, Coatzintla y Emiliano Zapata, donde se constató el deterioro de caminos, falta de mantenimiento en infraestructura petrolera y la presencia de derrames de hidrocarburos en parcelas y zonas habitadas.


En entrevista, pobladores señalaron que la región norte ya está impactada por años de extracción de hidrocarburos y también por técnicas como el fracking. Se han reportado afectaciones a la salud, como molestias por olores intensos a gas y la presencia de enfermedades en la piel.


Mario Olaya Trinidad, habitante de la colonia San Andrés, en Emiliano Zapata, denunció que el agua de su pozo, anteriormente utilizada para consumo y aseo personal, comenzó a salir contaminada, incluso de color negro, sin que hasta el momento haya recibido solución por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex).


Caso Mequetla: daños documentados por actividad petrolera


El ejido de Mequetla, en el municipio de Castillo de Teayo, situado en la región de la Huasteca Veracruzana, al norte del estado, es un ejemplo de los daños petroleros documentados en el reportaje “Pemex Negligencia SA y sus zonas de muerte” de Avispa Midia.


Geográficamente, esta comunidad se asienta dentro de la cuenca petrolera Tampico-Misantla, una zona de gran relevancia para la industria debido a que concentra una parte significativa de las reservas prospectivas del país.


En la zona se ubican instalaciones como la Batería de Separación Miquetla I y el pozo Miquetla-1, que forman parte de la infraestructura de extracción gestionada por Pemex y la empresa Operadora de Campos DWF, alianza entre la mexicana Diavaz y la trasnacional Weatherford.


En el territorio de Mequetla se han perforado 137 pozos para la extracción de hidrocarburos, de los cuales actualmente 49 permanecen en operación, según datos de la Secretaría de Energía actualizados a 2025.


Además, entre 2013 y 2018 se realizaron actividades de fractura hidráulica en 66 pozos dentro del campo Miquetla.


Incidentes documentados


En el reportaje de Avispa Midia se documentan diversos incidentes en la región: En marzo de 2024, se registró un derrame en el oleoducto Miquetla-Jiliapa en la comunidad de Ignacio Zaragoza.


Entre mayo y octubre de 2024, ocurrieron siete fugas de hidrocarburos en el ejido Mequetla, con un vertido de 2,450 litros de mezcla agua-aceite y 400 litros de crudo.


En septiembre y diciembre de 2024, se produjeron derrames en Jiliapa I, cuyos efectos persistían hasta julio de 2025.


En octubre de 2024, habitantes realizaron un bloqueo a pozos petroleros en protesta por los daños.


El 19 de marzo de 2025, se registró un derrame en el pozo Miquetla-1, con afectación en un área inicial de 120 metros cuadrados.


En abril de 2025, se reportaron cinco fugas en un gasoducto en la zona.


En julio de 2025, iniciaron labores de limpieza del derrame ocurrido en marzo, lo que permitió que la contaminación se extendiera hasta 500 metros por efecto de las lluvias.


En septiembre de 2025, se denunció un nuevo derrame que afectó el arroyo de Jiliapa I y zonas de Castillo de Teayo.


 


Consecuencias y riesgos


Las afectaciones incluyen contaminación de cuerpos de agua, pérdida de fauna y daños a cultivos como maíz, frijol y cítricos, lo que ha impactado la economía local y provocado migración.


También se reportan riesgos a la salud, por la exposición a gases tóxicos como el ácido sulfhídrico, así como infraestructura deteriorada que representa peligro para las comunidades.


En el ámbito jurídico, se denuncia opacidad en la información, así como un contexto de temor e intimidación para quienes denuncian los daños.


Fracking en el norte de Veracruz


La posible expansión del fracking en la cuenca Tampico-Misantla representa un riesgo para comunidades nahuas y totonacas, ya que esta técnica es considerada necesaria para explotar hasta el 60% de las reservas prospectivas del país.


El plan energético federal 2025-2035 contempla su uso en yacimientos de geología compleja, mientras que empresas como DWF y Weatherford cuentan con tecnología para su aplicación.


Además, se advierte un alto consumo de agua, estimado entre 60 y 151 millones de litros por pozo, lo que podría afectar los recursos hídricos locales.


Organizaciones señalan que esta práctica podría convertir la región en una “zona de sacrificio”, donde los costos ambientales recaen en las comunidades.


Entre 2013 y 2018, se documentaron 387 fracturas hidráulicas en 66 pozos, lo que confirma que el fracking ya ha tenido presencia en la región.


Todo esto ocurre en un contexto de reserva de información oficial, lo que dificulta conocer con precisión el alcance de estas actividades.