| Xalapa, Ver.- (AVC) La violencia y la exclusión social continúan afectando a las juventudes en México, advirtió Salvador Cruz Sierra, académico de El Colegio de la Frontera Norte, durante una conferencia en la Universidad Veracruzana.
Al dictar la ponencia “Masculinidades y juventudes precarizadas en contextos de violencia”, en el Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, el especialista señaló que la precariedad en este sector responde a procesos históricosy a dinámicas estructurales que limitan su desarrollo integral.
Explicó que las agresiones hacia las juventudes ocurren en un entorno adultocéntrico, donde se han construido prácticas de exclusión que impactan directamente en sus condiciones de vida.
El investigador subrayó que la precariedad juvenil no es un fenómeno reciente, sino resultado de una desvalorización histórica de los cuerpos jóvenes, considerados en muchos casos como prescindibles dentro del tejido social.
“La violencia no solo se manifiesta en formas extremas como el homicidio, sino también en expresiones menos visibles que, con el tiempo, afectan de manera profunda su desarrollo”, afirmó.
En México, agregó, esta problemática se ha evidenciado en fenómenos como la participación de jóvenes en el crimen organizado, así como en homicidios, desapariciones, criminalización y suicidio.
Durante su exposición, abordó el concepto de “juvenicidio”, el cual describe actos de violencia física o simbólica ejercidos de forma sistemática contra jóvenes, más allá de hechos aislados.
También hizo referencia a contextos de alta violencia en ciudades de la frontera norte como Tijuana y Ciudad Juárez, donde se han registrado episodios críticos, particularmente a finales de la primera década del siglo XXI.
El académico enfatizó la necesidad de replantear las condiciones estructurales que colocan a las juventudes en escenarios de vulnerabilidad, mediante acciones como el fortalecimiento de valores desde el hogar, la generación de empleo y el acceso universal a la educación.
Indicó que estos cambios deben involucrar ámbitos sociales, económicos, educativos, laborales, deportivos y culturales, y que sus resultados serán de largo plazo.
Finalmente, sostuvo que la academia debe asumir un papel activo para visibilizar la violencia que enfrentan los jóvenes y contribuir a la construcción de condiciones más equitativas. |