Apazapan, Ver. (AVC).- Antes de entrar a las albercas, el visitante escucha el paso del río Pescados. En una de sus orillas se encuentran las aguas termales de El Carrizal, una opción para pasar el día o extender la visita durante un fin de semana.
El sonido del agua acompaña buena parte del recorrido. Se escucha desde el restaurante, las áreas de descanso y algunos espacios del parque, ubicado en la congregación Agua Caliente, en el municipio de Apazapan.
La experiencia gira alrededor de un nacimiento de agua termal que brota a una temperatura aproximada de 39 grados centígrados. El manantial alimenta una alberca con diferentes profundidades y salidas de agua que funcionan como chorros de hidromasaje.
De acuerdo con Filiberto Aguilar Argüelles, gerente operativo del lugar, el nacimiento genera alrededor de mil litros de agua por segundo. El flujo constante permite que el agua ingrese a la alberca y posteriormente continúe hacia el río.
Una visita marcada por el agua y el paisaje
El recorrido puede comenzar temprano, cuando el parque tiene menos movimiento y todavía es posible elegir con calma entre la alberca termal y las demás áreas acuáticas.
La temperatura del manantial contrasta con el ambiente exterior. Algunas personas permanecen unos minutos cerca del nacimiento, mientras otras buscan los chorros de agua para relajar los músculos.
Aunque tradicionalmente se habla de propiedades medicinales, la experiencia comprobable para el visitante está relacionada con la temperatura del agua, el descanso y el efecto del hidromasaje. Quienes tengan alguna condición médica deben consultar previamente si pueden permanecer en aguas termales.
Además de la alberca principal, el complejo cuenta con otras albercas, toboganes y espacios familiares. Esto permite combinar momentos de descanso con actividades recreativas sin salir del parque.
Comida regional junto al río Pescados
A la hora de comer, el paisaje continúa formando parte de la visita. Desde el restaurante se mantiene el sonido del río mientras se sirven platillos de la zona.
La carta incluye picadas, chilaquiles y café de olla durante la mañana, además de pescados, mariscos, pollo y otras opciones para la comida. Entre las preparaciones regionales se encuentran la mojarra y los camarones al mojo de ajo o enchipotlados.
Sentarse a comer sin dejar de escuchar el río ofrece una pausa entre las albercas y las actividades programadas para el resto del día.
Del descanso a la aventura en el río
El Carrizal también funciona como punto de salida para actividades de aventura. Una de ellas es el descenso por el río Pescados, con un trayecto aproximado de 22 kilómetros y una duración de entre dos horas y media y tres horas.
La actividad suele ocupar parte de la mañana, aproximadamente de las 9:00 a las 14:00 horas, considerando la preparación, el traslado y el recorrido. También se ofrecen experiencias de tirolesa, escalada, rappel, caminatas y temazcal.
Estas actividades requieren organización previa y, en algunos casos, un número mínimo de participantes. Conviene confirmar disponibilidad, condiciones del río y equipo incluido antes de viajar. El sitio oficial de El Carrizal publica las opciones y tarifas vigentes.
Pasar el día o quedarse una noche
Para una visita centrada en las albercas y la comida, puede destinarse un día completo. El parque acuático abre todos los días, de 7:00 a 19:00 horas, según la información proporcionada por el establecimiento y sus canales oficiales. El Carrizal se encuentra aproximadamente a 45 minutos de Xalapa.
Si el plan incluye descenso de río, temazcal o masaje, lo recomendable es permanecer durante un fin de semana. El lugar cuenta con hotel y una zona de campamento para quienes prefieren dormir cerca del río.
Es conveniente llevar traje de baño, sandalias, toalla, ropa seca y protección solar. Para hospedarse o realizar actividades de aventura, se recomienda reservar y confirmar costos antes de salir, debido a que pueden cambiar.
Entre el agua que nace a 39 grados y el cauce del río Pescados, El Carrizal permite conocer una parte de Veracruz donde el descanso y la aventura ocurren en un mismo paisaje.