Xalapa, Ver.- (AVC/Antonio Villagrán) Los hongos representan mucho más que un alimento: son una fuente de nutrición, forman parte de la medicina tradicional y constituyen un patrimonio biocultural que mujeres productoras de Veracruz buscan preservar mediante prácticas sustentables.
Durante el encuentro “Saberes y Sabores de la Montaña”, realizado este miércoles en el Instituto de Ecología (Inecol), representantes de cooperativas y emprendimientos de Huatusco y Tlacotepec de Mejía compartieron sus experiencias en el aprovechamiento responsable de los recursos naturales, con especial énfasis en el cultivo y conservación de hongos.
Las participantes coincidieron en la importancia de recuperar los conocimientos transmitidos por generaciones, promover alimentos saludables y proteger los ecosistemas de los que dependen sus actividades productivas.
Hongos shiitake: alimento gourmet con propiedades estudiadas
Laura Soto, representante de la microempresa Hongo Sapiens, explicó que su emprendimiento se especializa en el cultivo artesanal de hongo shiitake, una variedad de origen oriental reconocida por su sabor y sus usos gastronómicos.
Señaló que este hongo es apreciado en la cocina gourmet y también ha despertado interés por sus componentes bioactivos, que han sido estudiados por sus posibles beneficios para la salud, entre ellos su relación con la regulación del colesterol y los niveles de azúcar, así como su potencial actividad anticancerígena.
Soto destacó que el shiitake que producen es una especie cultivada que no se desarrolla de manera silvestre.
Consideró que los hongos son una fuente extraordinaria de alimentación y recordó que forman parte de la tradición culinaria mexicana, particularmente en las comunidades rurales, donde históricamente se han aprovechado como alimento.
“Son súper alimentos. La cocina mexicana tiene mucho que ver con los hongos; en la ciudad no tanto, pero la gente del campo sabe que el hongo es una fuente de alimentación”, expresó.
Cultivo agroecológico desde los bosques de Huatusco
Por su parte, Mariana Sánchez, integrante de la cooperativa Las Cañadas, en Huatusco, explicó que su proyecto se enfoca en la producción agroecológica de alimentos saludables y sustentables.
Entre sus productos destacan café, cúrcuma, jengibre, pimienta negra, macadamia, semillas, medicina natural, lácteos, conservas y hongos cultivados en troncos de encino.
La productora explicó que sus actividades están vinculadas con el entorno forestal de Las Cañadas y que buscan aprovechar los recursos naturales sin comprometer la salud del suelo ni los ecosistemas.
“No usamos pesticidas ni agroquímicos y enriquecemos el suelo con compostas que producimos en el rancho”, detalló.
Sánchez señaló que la cooperativa prioriza el abastecimiento de alimentos para sus socios y socias, y posteriormente comercializa los excedentes.
Este modelo, explicó, permite mantener una producción responsable y fortalecer el acceso a alimentos sanos.
Mujeres de Tlacotepec preservan los hongos como patrimonio biocultural
En tanto, Laura González, representante de la empresa forestal Jardines y Acantilados, integrada por 10 mujeres de Tlacotepec de Mejía, destacó que su principal objetivo es salvaguardar los bosques y promover su aprovechamiento responsable.
Entre sus actividades se encuentra la producción de café Geisha, reconocido con el distintivo Taza de Excelencia, así como piloncillo con ajonjolí y cacahuate, aderezos, miel regional con jengibre, jabones elaborados con plantas medicinales y distintas variedades de hongos.
La agrupación aprovecha hongos de encino, entre ellos variedades conocidas como amarillo y morado, cuya recolección forma parte de los conocimientos tradicionales de la región.
González explicó que para las mujeres de la comunidad los hongos tienen un significado que trasciende su valor comercial o alimenticio.
“Al hongo lo tenemos como un patrimonio biocultural. Lo hemos aprendido de nuestras generaciones pasadas y queremos transmitirlo a nuestros hijos”, expresó.
La productora subrayó que el aprovechamiento de estos recursos debe realizarse con responsabilidad, de manera que las futuras generaciones también puedan conocerlos y beneficiarse de ellos.
El encuentro Saberes y Sabores de la Montaña permitió visibilizar el trabajo de mujeres que vinculan la producción de alimentos con la conservación ambiental, la economía comunitaria y la transmisión de conocimientos tradicionales, en los que los hongos ocupan un lugar fundamental.