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Álamo Temapache, Ver.- (AVC/Misael Olmedo) Aunque las condiciones meteorológicas mejoraron y los niveles de ríos y arroyos volvieron a sus cauces habituales, decenas de familias de Álamo Temapache enfrentan graves pérdidas materiales por las inundaciones provocadas por el frente frío número 2. Los daños en viviendas y pertenencias continúan siendo incalculables, mientras las personas damnificadas comienzan las labores de limpieza y evalúan las afectaciones antes de regresar a sus hogares. Ante la magnitud de los daños en la zona norte de Veracruz, autoridades estatales y federales mantienen desplegados los planes Tajín y DN-III-E para apoyar a la población en las tareas de auxilio, saneamiento y recuperación. Aunque no se reportaron pérdidas humanas ni personas lesionadas en Álamo, las familias afectadas ahora enfrentan el reto de retirar toneladas de lodo, escombros y basura, además de recuperar lo que quedó de sus viviendas tras las lluvias. Mantienen albergues para familias damnificadas De acuerdo con reportes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y el Gobierno de Veracruz, las acciones de atención y recuperación continúan en Álamo Temapache, Papantla, Poza Rica e Ilamatlán. En Álamo permanecen activos dos albergues temporales, donde se encuentran 142 personas que comenzaron paulatinamente a regresar a sus propiedades para revisar los daños e iniciar la limpieza. En Papantla también se mantienen habilitados dos refugios, aunque actualmente no registran personas albergadas. Retiran lodo y entregan apoyos Elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y corporaciones locales continúan en las zonas afectadas con labores de saneamiento, atención médica preventiva y entrega de víveres a las familias damnificadas. Las brigadas trabajan en el retiro de lodo y residuos acumulados dentro y fuera de las viviendas, mientras las corporaciones de seguridad realizan patrullajes en colonias vulnerables y mantienen el monitoreo de ríos, arroyos y zonas consideradas de riesgo. Las autoridades reportaron una disminución en los niveles de los cuerpos de agua y descartaron, por el momento, nuevas lluvias en la región, condiciones que permitirán avanzar en los trabajos de limpieza, desazolve y rehabilitación. Sin embargo, la mejoría del clima no significa que la emergencia haya terminado para las familias afectadas, que ahora deben enfrentar las pérdidas materiales y las dificultades para recuperar sus viviendas y pertenencias.
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