Xalapa, Ver.- (AVC) La Secretaría de Cultura de Veracruz (SECVER) presentó a quienes fueron nombrados Tesoros Humanos Vivos 2025, distinción que reconoce a las personas portadoras del Patrimonio Cultural Inmaterial, en línea con las directrices de la UNESCO. Historias que sostienen la vida comunitaria En Zongolica, Ciria Alicia Macario Xochicale acompaña los nacimientos desde su cosmovisión como médica tradicional y partera. Su labor la ha convertido en una dadora de vida que respeta las decisiones de las mujeres y las guía con plantas y rituales que equilibran cuerpo y espíritu. En Macedonio Alonso, municipio de Coahutitlán, Beatriz Álvarez López mantiene vivas las ceremonias totonacas. Es ritualista, rezandera y promotora de las danzas tradicionales, prácticas que transmiten respeto por la naturaleza y agradecimiento por las cosechas. Desde Tantoyuca, Anatolio Cruz Del Ángel lucha por la revitalización de la lengua téenek. Ha creado manuales de enseñanza y organiza talleres comunitarios para que niñas y niños conozcan el abecedario en su idioma materno, convencido de que la lengua es el corazón de la cultura. En Naolinco, Lino Mora Rivera transforma la madera en expresiones identitarias. Sus máscaras tradicionales recorren carnavales y festividades, mientras él enseña a las nuevas generaciones a tallar y dar forma a la tradición. En Tuxpan, Felipe Crescencio Cruz lleva en su cuerpo la música y la danza de los matlachines, los tecomates y los negros coludos. Desde los 12 años ha bailado y enseñado, además de elaborar con sus manos los atuendos que visten estas danzas. Reconocimiento y transmisión de saberes Las personas distinguidas como Tesoros Humanos Vivos recibirán un estímulo económico y realizarán actividades de enseñanza dirigidas a niñas, niños y jóvenes de sus comunidades. También compartirán su historia en cápsulas audiovisuales que se difundirán en las plataformas digitales de la SECVER, asegurando que sus voces trasciendan más allá de su territorio. Legado que no se pierde El programa subraya que los saberes de las personas adultas mayores son un pilar de la identidad cultural de Veracruz. Reconocerlos como tesoros vivos no solo honra su trayectoria, también fortalece el vínculo entre generaciones y asegura que la memoria ancestral continúe viva en las comunidades.
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