Xalapa, Ver (AVC/Ana Mozo) Más del 50% de los humedales naturales del país ya se han perdido y, en Veracruz, muchos de los que aún existen enfrentan graves amenazas por contaminación, rellenos, cambio de uso de suelo y una débil protección institucional, así lo advirtió el investigador Hugo López Rosas, profesor del Colegio de Veracruz.
En entrevista para AVC Noticias explicó que los humedales son fundamentales para la vida ambiental y social de Veracruz, ya que regulan inundaciones, purifican el agua y mitigan el calor, además de ser ecosistemas caracterizados por la presencia permanente o temporal de agua, lo que genera condiciones particulares para la vida vegetal y animal.
Sin embargo, pese a su importancia, los humedales se encuentran entre los ecosistemas más vulnerables, debido a su ubicación en las zonas más bajas del terreno.
Veracruz, uno de los estados con mayor diversidad de humedales
López Rosas señaló que Veracruz destaca a nivel nacional por su amplia variedad y extensión de humedales, los cuales se distribuyen tanto en zonas montañosas como en la planicie costera.
“En la planicie costera se forman una gran cantidad de humedales y es donde se mezcla el agua dulce con el agua de mar. Entonces, hay humedales tanto de agua dulce como de agua salobre”, detalló.
“Podemos tener desde selvas inundables”, explicó que entre los ejemplos más representativos se encuentran la Sierra del Fuerte, en Tecolutla, un área natural protegida dominada por selva inundable de agua dulce, y zonas muy extensas de minerales, como la cuenca baja del Papaloapan, donde se borda el río Papaloapan en el Golfo de México, y se forman grandes esencias de manglares que son humedales de aguas salobres, así como los sistemas lagunares de Alvarado y Coatzacoalcos.
Estos ecosistemas son fundamentales para la fauna, especialmente para especies acuáticas y aves migratorias. Veracruz es un punto clave en la ruta migratoria de aves provenientes del norte del continente, como el pelícano blanco, que solo vive en el norte del Golfo de México y solo en la época invernal migran hacia México y Centroamérica y pasan por Veracruz entre otros estados, además de cigüeñas y aves playeras, que pasan por Veracruz y utilizan los humedales como sitios de descanso y alimentación.
Humedales en riesgo: contaminación, rellenos y cambio de uso de suelo
López Rosas advierte que, pese a la importancia de los humedales y los beneficios que aportan, estos se encuentran en riesgo.
“Todo lo que ocurre en las partes altas termina llegando a los humedales. Si se tira basura o contaminantes en los cerros, con la lluvia todo baja hacia estos ecosistemas”.
En Veracruz, muchos humedales han sido severamente afectados por rellenos, asentamientos humanos irregulares, descargas de aguas residuales, incendios, ganadería, cambio de uso de suelo para caña de azúcar y, en el sur del estado, por la actividad petrolera.
Un ejemplo es el sistema de lagunas interdunarias de Veracruz, Boca del Río y La Antigua, donde la expansión urbana ha provocado rellenos, acumulación de basura, desechos orgánicos y contaminación constante.
“Tenemos humedales en buen estado, pero también muchos que, aun con estatus de protección, siguen recibiendo impactos”, advirtió.
Consecuencias ambientales y sociales
La pérdida y degradación de humedales tiene impactos directos en las comunidades. Entre las principales consecuencias están el aumento de inundaciones, mayor exposición a olas de calor, pérdida de biodiversidad y disminución de recursos pesqueros.
“Al perder humedales nos hacemos más vulnerables a las inundaciones y a olas de calor, por ejemplo, porque son sistemas que naturalmente regulan la temperatura. Además, muchas colonias se construyen sobre antiguos humedales, por lo que el agua sigue buscando su cauce natural y termina inundándolas”, explicó Rosas.
Desde el punto de vista ecológico, la desaparición de estos ecosistemas implica la pérdida de especies como cocodrilos, tortugas, ranas, salamandras y peces. Incluso muchas especies marinas dependen de los humedales en sus primeras etapas de vida.
“Muchos peces que consumimos primero se alimentan y crecen en humedales, antes de migrar al mar. Sin estos ecosistemas, la pesca también se ve afectada”, agregó.
Protección legal insuficiente
Aunque existen decretos estatales, federales y sitios Ramsar, López Rosas considera que la protección legal actual es insuficiente.
“No es suficiente la declaración de área natural protegida, porque muchas veces la protección que se les da es un decreto, puede ser un decreto estatal, un decreto federal donde se declaran así, y parte de las obligaciones de declarar a una área natural protegida es generar un programa a un plan de manejo para asegurar la conservación de estos ecosistemas”, explicó.
Hay humedales que han sido declarados áreas naturales protegidas pero que todavía no tienen programa de manejo, por otro lado, aunque otras lo tienen, este no se ha actualizado.
“Más importante aún es que no hay suficiente presupuesto para asegurar el cumplimiento de sus programas de manejo o la conservación de los minerales. El mero decreto de área natural protegida no está siendo suficiente”.
Señaló que una estrategia clave es involucrar a las comunidades en comités de vigilancia y limpieza, aunque esto también requiere recursos, mucho tiempo, y que tanto la academia como otros profesionistas trabajen en conjunto con la sociedad para lograrlo.
Restauración: el caso exitoso de La Mancha
Entre las experiencias exitosas, destacó un proyecto de restauración de un humedal de agua dulce en La Mancha, Actopan, desarrollado entre 2007 y 2009.
Este sitio había sido afectado por la introducción de pastos africanos para fomentar la ganadería bovina tanto en zonas altas como en zonas de humedales, los cuales se volvieron especies invasoras, y empezaron a desplazar a la vegetación nativa, la cual, es difícil que por sí sola pueda recuperarse.
“Con este proyecto de restauración del mineral de la Mancha, logramos eliminar esa vegetación y recuperar las especies nativas. Con ello regresaron cocodrilos, tortugas, ranas, sapos y hasta una especie de salamandra”, relató.
Además, se construyó una pasarela que permitió integrar el humedal al turismo de naturaleza, fortaleciendo el ecoturismo local.
Falta de conocimiento ciudadano
El investigador consideró que el conocimiento sobre los humedales es mayor en zonas rurales que en ciudades.
“En comunidades como Tlacotalpan, la gente vive rodeada de humedales, los conoce y depende de ellos. Pero si me preguntas de gente de ciudad, yo sí pensaría que un gran porcentaje no conoce el término humedal aunque tengan humedales muy cercanos, se les llama con otro nombre y no se identifica que es un ecosistema natural”, señaló.
En Xalapa, mencionó sitios de humedales olvidados como Los Lagos, un sistema de humedales alterado, La Lagunilla, Los Patos, Homex y Campo de Tiro, que reciben grandes cargas de contaminación y relleno, así como el Molino de San Roque, área natural protegida cuya integridad ecológica se ha visto degradada.
Llamado a la acción: Día Mundial de los Humedales
En el marco del 2 de febrero, Día Mundial de los Humedales, cuyo lema de este año de la Convención Ramsar es “Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural”, López Rosa llamó a reforzar la difusión, educación ambiental y protección legal.
“Cuando hablamos de conservación ya no estamos hablando solamente de conservar la naturaleza, sino también de conservar el patrimonio cultural vivo y sistemas de conocimiento. Conservar todo lo que la gente hace alrededor de los humedales, como la pesca, la gastronomía y el aprovechamiento de especies. De todo eso es de lo que hablamos cuando hablamos de conservar”, afirmó.
Finalmente, subrayó la urgencia de decretar todos los humedales del estado como áreas naturales protegidas y fortalecer la conciencia social.
“Los humedales son infraestructura natural: retienen, infiltran, depuran y regulan la temperatura. Cuando los rellenamos, el agua nos cobra la factura en forma de inundaciones”, concluyó.