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Xalapa, Ver. (AVC/Perla Sandoval) Activistas ambientales pidieron evitar la estigmatización de especies como murciélagos, tlacuaches o mapaches ante el temor por la rabia, al señalar que persisten mitos que generan miedo injustificado y afectan la conservación de la fauna silvestre.
El presidente de la organización Regalemos un Paraizoo, Rafael Bravo, explicó que aunque la rabia se considera controlada en poblaciones de perros y gatos, el tema suele generar alarma cuando se trata de animales silvestres.
“Hay que partir desde el punto en el que hemos hablado mucho de que la rabia está controlada (…) y eso lo hablamos a poblaciones de perros y gatos que son con los que más convivimos”.
Tlacuaches no son portadores naturales del virus
El activista señaló que uno de los mitos más extendidos es que los tlacuaches son portadores naturales del virus, lo cual calificó como incorrecto.
“Nos han dicho o hay personas que creen que los tlacuaches son portadores de rabia, lo cual es totalmente erróneo”.
En el caso de los murciélagos, detalló que no todas las especies representan un riesgo. Recordó que en el mundo existen solo tres especies hematófagas, es decir, que se alimentan de sangre.
“Sí hay murciélagos que pueden portar el virus de la rabia o que son hematófagos, pero estamos hablando de que en todo el mundo hay solamente tres especies”.
Función ecológica y prevención
Bravo subrayó que la mayoría de los murciélagos son insectívoros o nectarívoros y cumplen funciones clave en los ecosistemas.
“Tenemos murciélagos que son insectívoros, tenemos murciélagos que son nectarívoros, son animales que son importantes para los ecosistemas”.
Añadió que especies como mapaches, zorros o coyotes pueden ser susceptibles al virus; sin embargo, para que exista transmisión a humanos deben romperse diversas barreras biológicas.
“A nosotros tener una interacción controlada o moderada y no tan invasiva con la fauna, obviamente esas probabilidades de que lleguen hasta nosotros son mucho menores”.
El llamado final fue a informarse antes de generar alarma o intentar eliminar especies silvestres por miedo, y mantener una convivencia responsable con la fauna.
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