Xalapa, Ver. (AVC/Perla Sandoval) El secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Jorge Meade Ocaranza, cuestionó a los militantes que abandonaron al partido cuando enfrentaba uno de sus momentos más complejos.
En la celebración por el 97 aniversario del PRI, advirtió sobre la situación de inseguridad en el país y defendió el papel del priismo veracruzano.
El dirigente destacó la lealtad de quienes permanecieron en el PRI pese a las derrotas electorales y a los cambios en el escenario político nacional.
En ese contexto, señaló que varios actores políticos que durante años obtuvieron cargos, candidaturas y beneficios dentro del partido decidieron separarse cuando ya no les favorecieron las decisiones internas.
“Muchos que recibieron tanto del PRI se fueron cuando más se le necesitaba”, expresó, al considerar que esas salidas respondieron más a intereses personales que a diferencias ideológicas.
Frente a la militancia reunida, Meade resaltó que quienes continúan en el partido representan su base más sólida y comprometida, al referirse a militantes con trayectorias de varias décadas dentro de la organización.
El dirigente también se refirió al panorama nacional en materia de seguridad y mencionó los bloqueos carreteros registrados en diversos estados tras operativos contra el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes.
Afirmó que estos hechos, que incluyeron incendios y cierres de vías de comunicación, reflejan la gravedad de la violencia que enfrenta el país y criticó al partido gobernante, Morena, al que acusó de haber llegado al poder con respaldo del crimen organizado.
En su intervención también advirtió sobre los riesgos de una eventual reforma electoral promovida desde el gobierno federal, la cual —dijo— podría alterar las condiciones de competencia rumbo a los próximos procesos electorales.
El priista reconoció la fortaleza del priismo veracruzano y aseguró que la militancia del estado ha demostrado carácter político al mantenerse firme en momentos adversos para el partido.