Xalapa, Ver.— (AVC) El derrame de hidrocarburos en el Golfo de México representa riesgos a la salud de la población en Veracruz, particularmente en zonas costeras, advirtió el doctor Benito Hernández Castellanos, académico de la Facultad de Biología de la Universidad Veracruzana y especialista en ecología y biotecnología.
El investigador explicó que un derrame implica la liberación de sustancias tóxicas que pueden afectar a las personas por contacto directo, inhalación o consumo de productos contaminados. “Un derrame petrolero es la liberación accidental de hidrocarburos que llegan al medio ambiente”, señaló.
Detalló para entrevista en Voz universitaria de radio UV, que estos compuestos forman una capa en la superficie del agua y contienen elementos que pueden ingresar al organismo. “Los hidrocarburos son liposolubles, tienen afinidad por los tejidos y se acumulan en los organismos”, explicó, lo que puede derivar en procesos de intoxicación.
El especialista advirtió que la exposición puede provocar afectaciones inmediatas a la salud, por lo que llamó a estar atentos a síntomas. “Si las personas presentan náuseas, dolor de cabeza o algún tipo de intoxicación, deben acudir a los centros de salud”, indicó.
También alertó sobre el riesgo en el consumo de alimentos contaminados. “En este momento no es recomendable consumir mariscos de la zona”, subrayó, debido a la posible presencia de hidrocarburos en la cadena alimentaria.
Hernández Castellanos señaló que otro factor de riesgo es la participación de personas sin equipo en tareas de limpieza. “A veces queremos ayudar, pero podemos poner en riesgo la salud porque no contamos con el equipo adecuado”, explicó.
En ese sentido, pidió evitar la exposición directa al hidrocarburo y seguir únicamente las indicaciones de autoridades.
El especialista insistió en que la población debe mantenerse informada y actuar con precaución. “Es importante mantenerse alerta y atender las recomendaciones de Protección Civil y autoridades de salud”, señaló.
Agregó que este tipo de incidentes no solo tiene efectos ambientales, sino también impactos en la salud pública, que pueden prolongarse en el tiempo dependiendo del nivel de exposición.