Xalapa, Ver. (AVC/Perla Sandoval).– A casi siete años de la desaparición y muerte de Bianet Ronzón Tejada, su familia se mantiene a la espera de una sentencia contra el presunto responsable, detenido en 2024, en un proceso judicial que continúa en etapa de juicio.
Bianet, de 35 años y madre de tres hijas, desapareció el 11 de junio de 2019 en Xalapa tras salir de su casa para realizar compras y acudir a estudios médicos. Ese día recorrió el centro de la ciudad y se dirigió a la zona de Los Sauces, donde abordó un autobús; después de ese momento no se volvió a saber de ella.
Meses después, sus restos fueron localizados en un predio de Teocelo. Desde entonces, el caso ha transitado entre la búsqueda, la identificación y un proceso penal que, aunque avanza, aún no concluye.
Bianet era una mujer cercana a su comunidad. Además de dedicarse al cuidado de sus hijas, participaba en la gestión de apoyos y productos de despensa para familias de su entorno, lo que la hacía reconocida en su colonia. Su vida cotidiana transcurría entre Xalapa y Coatepec, donde mantenía su entorno familiar.
Jessica Ronzón Tejeda, hermana de la víctima, recuerda que la confirmación llegó tras semanas de incertidumbre:
“Desde la desaparición ocurrida el 11 de junio de 2019 pasan casi tres meses cuando hallan los restos de mi hermana y a mí me notifican el 13 de septiembre de 2019 en Fiscalía de Desaparecidos”.
Durante ese periodo, la búsqueda no solo implicó la espera institucional, sino recorridos en campo, difusión de fichas y la insistencia para que se iniciaran las investigaciones.
La familia enfrentó obstáculos iniciales para que la denuncia fuera recibida, lo que retrasó los primeros momentos del caso; sin embargo, reconoce que cuando la carpeta llegó a manos de la fiscal Denisse Moreno, el caso comenzó a avanzar.
La familia enfocó sus esfuerzos en identificar al responsable. Jessica señala a quien considera sospechoso, al ser la última persona que tuvo contacto con Bianet.
“Después de ahí viene la búsqueda del culpable, de la persona que yo señalo como sospechoso porque es la última persona que estuvo con ella y la última persona que se acercó a mí a decirme del supuesto secuestro”.
El presunto responsable, identificado como Alfredo “N”, de oficio albañil, fue detenido el 11 de septiembre de 2024 en Xochimilco, Ciudad de México, y trasladado a Veracruz. Actualmente enfrenta el proceso en prisión preventiva.
“A partir de ahí pasan estos años donde se busca a esta persona, logran capturarla el 11 de septiembre del 2024 en Ciudad de México en Xochimilco y lo traen hacia Xalapa”.
Actualmente, las audiencias se desarrollan en el Juzgado Segundo de Distrito en Coatepec; en el proceso se contempla el desahogo de 30 testimonios y deberá resolverse antes de que se cumplan los dos años de prisión preventiva, es decir, antes de septiembre.
La próxima audiencia está programada para el 16 de abril, donde continuará el desahogo de testigos.
Aunque el caso no se procesa como feminicidio, la familia espera que la sentencia alcance la pena máxima por desaparición cometida por particulares, que puede ir de 25 a 50 años de prisión.
“Como familiar lo único que pido es que sí se haga justicia, que lo condenen a los años que deben de ser, aunque no se ha tomado como un feminicidio”.
El camino, reconoce Jessica, ha sido largo y doloroso, marcado por la búsqueda en campo, diligencias y la reconstrucción de los hechos, pero confían en las autoridades para que el asesinato de su hermana no quede impune.
“Este proceso ha sido muy doloroso, muy pesado, porque el ver a tu familia sufrir, salir a las búsquedas y hacer cosas que nunca creíste que ibas a hacer”.
En ese trayecto, Jessica destaca el acompañamiento institucional, con asesoría jurídica de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas, a través de Diana Gabriela Virues, y de organizaciones civiles como el Instituto Mexicano de Derechos Humanos, mediante Teresa Anaís Palacios, así como el respaldo de personal ministerial y de búsqueda cuando estaba al frente Brenda Cerón.
“Desde 2019 los ministeriales que nos dieron acompañamiento siempre estuvieron conmigo, con mi papá; Anaís Palacios siempre me ha apoyado y desde ese entonces siempre tuve el apoyo del Instituto Mexicano de los Derechos Humanos”.
Actualmente, el caso está en manos del juez René Ortiz Sartorius, en quien la familia ha depositado su confianza de cara a la resolución.
“Yo he visto que está tomando bien el caso y confío en la decisión que él tome”.
El proceso judicial avanza con testimonios clave, mientras la familia de Bianet Ronzón Tejada mantiene la expectativa de que, tras años de búsqueda, exigencia y acompañamiento, el caso llegue a una sentencia que reconozca la gravedad de los hechos y garantice justicia.