Xalapa, Ver.- (AVC/Ana Mozo) El reciente derrame de hidrocarburo que afecta playas del sur de Veracruz volvió a evidenciar denuncias de más de una década sobre contaminación petrolera sin reparación ambiental en la región de Coatzacoalcos.
El abogado ambientalista Luis Phegiel Hernández Verástegui, quien ha documentado casos de contaminación en la zona durante más de diez años, señaló que los derrames y descargas contaminantes se repiten de forma constante sin que exista una intervención efectiva de las autoridades.
“Cada año hay uno o dos derrames de hidrocarburo. Sin embargo, la autoridad jamás se ha acercado a realizar una reparación del daño ecológico”, afirmó en entrevista.
El especialista advirtió que la cantidad de hidrocarburo detectada y el tiempo que ha permanecido dispersándose en el mar y las playas incrementan los riesgos para el ecosistema y para las personas.
Explicó que los residuos contaminantes afectan flora, fauna marina y a quienes tienen contacto directo con el hidrocarburo, especialmente en las labores de limpieza que realizan pobladores y voluntarios.
Según indicó, muchas personas están retirando el material sin equipo de protección adecuado, lo que puede provocar problemas de salud.
“Están teniendo contacto con estos hidrocarburos sin ninguna protección. Es un riesgo altísimo de cáncer. Empiezan con enfermedades en la piel, dolor de cabeza, diarrea y otras afectaciones”, advirtió.
Impacto en pesca y turismo
El derrame también impacta a comunidades pesqueras del sur de Veracruz, que dependen del mar para su economía y alimentación.
De acuerdo con Hernández Verástegui, la contaminación genera desconfianza entre los consumidores, lo que afecta la venta de productos del mar.
“Las personas temen comprar mariscos porque creen que están contaminados, y eso afecta directamente a quienes viven de la pesca”, explicó.
Además, la situación puede repercutir en el turismo, particularmente en temporadas como Semana Santa, cuando muchas comunidades costeras dependen de la llegada de visitantes.
Origen del hidrocarburo y responsabilidad
Aunque aún no existe una confirmación oficial sobre el origen del derrame, el abogado consideró improbable que las autoridades o las empresas petroleras desconozcan su procedencia.
Explicó que los hidrocarburos pueden identificarse mediante análisis químicos que permiten rastrear su origen industrial.
“Decir que no saben de dónde proviene el hidrocarburo es una mentira. Los hidrocarburos tienen un código químico que permite detectar qué empresa estaba manejando ese compuesto”, afirmó.
Diez años de denuncias sin respuesta
El ambientalista forma parte de un colectivo que desde hace una década impulsa acciones legales para denunciar derrames y descargas contaminantes en ríos y mares del sur de Veracruz.
Sin embargo, señaló que los procesos enfrentan obstáculos institucionales, entre ellos la ausencia de tribunales especializados en materia ambiental en México.
Esto obliga a las comunidades a recurrir a distintos mecanismos legales, como denuncias ante fiscalías, amparos por derechos humanos o procedimientos ante Profepa o la Comisión Nacional de Derechos Humanos, procesos que pueden prolongarse durante años.
También indicó que muchas instituciones se niegan a reconocer a las comunidades como víctimas, lo que dificulta avanzar en los procedimientos judiciales.
Daño ambiental al ecosistema
Para Hernández Verástegui, lo que ocurre en el sur de Veracruz representa un daño grave al ecosistema marino y al modo de vida de las comunidades costeras.
El abogado hizo un llamado a que las autoridades prioricen la atención inmediata del desastre ambiental y la protección de la salud de la población.
“Más que buscar culpables, lo que se necesita es solucionar el problema. Se requiere una intervención inmediata del gobierno federal y del gobierno estatal”, señaló.
Mientras tanto, afirmó que continuará brindando asesoría jurídica a comunidades afectadas en municipios como Pajapan, Jicacal y Las Choapas, que buscan emprender acciones legales.
El especialista señaló que la participación de voluntarios en la limpieza muestra la preocupación de la población por el medio ambiente, aunque insistió en que la responsabilidad de atender un desastre ecológico corresponde a las autoridades y no a la ciudadanía.