Veracruz, Ver.— (AVC) La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de Méxicosigue en investigación y que se realiza una revisión a instalaciones petroleras en Cantarell para descartar posibles fugas.
“Se tienen que revisar todas las instalaciones. Hasta ahora no ha habido reportado una fuga”, señaló, al precisar que las inspecciones continúan como parte del análisis técnico.
La mandataria explicó que se trabaja con científicos y dependencias federales para determinar el origen del contaminante, considerando también la hipótesis de emanaciones naturales de hidrocarburo en la zona.
“Más bien parece esta otra hipótesis que se ha venido planteando”, dijo en referencia a las llamadas “chapopoteras”, aunque aclaró que la investigación sigue abierta.
Añadió que, en caso de confirmarse una fuga, se informará públicamente y se actuará de inmediato para su reparación.
“Si se llegara a ver que hay una fuga, pues obviamente se informaría y se centraría la reparación”, indicó.
Sheinbaum también subrayó que existen protocolos de atención y contención ante este tipo de eventos y que actualmente se mantienen labores de limpieza en las costas afectadas
“Hay protocolos para contener la contaminación… se ha hecho muchísimo trabajo con Pemex, Marina y Semarnat”, sostuvo.
Organizaciones acusan omisiones y piden claridad
En contraste, 17 organizaciones civiles, entre ellas Greenpeace México y Centro Mexicano de Derecho Ambiental, denunciaron que el derrame habría iniciado desde febrero de 2026, antes de lo informado oficialmente.
Según su investigación, desde el 6 de febrero se detectaron manchas frente a Campeche, y posteriormente arribó el buque “Árbol Grande”, que permaneció sobre un ducto activo mientras la mancha de petróleo se expandía.
Las agrupaciones señalaron que no hubo alerta pública inmediata, pese a la magnitud del incidente, y que el hidrocarburo alcanzó costas de Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, afectando al menos 630 kilómetros de litoral.
Exigen responsabilidades y transparencia
Las organizaciones demandaron a las autoridades:
También cuestionaron la versión oficial inicial que atribuía el origen a fuentes naturales, al considerar que la evidencia apunta a infraestructura petrolera.
Advirtieron que los impactos continúan en ecosistemas marinos, fauna y actividades pesqueras, así como en las comunidades costeras afectadas.