Pajapan, Ver.– (AVC) Habitantes se manifestaron este domingo, en plena Semana Santa, para exigir la remediación de daños ambientales provocados por el derrame de hidrocarburo que continúa afectando el sur del estado.
Bajo el lema “Marcha por el mar y la laguna”, más de 100 personas participaron en la movilización ante la persistencia de contaminación en lagunas, playas y arrecifes, así como por las afectaciones económicas a comunidades que dependen de la pesca y el turismo.
Los manifestantes señalaron que en días recientes siguió arribando chapopote a playas como El Salado y zonas arrecifales en municipios como Mecayapan, Tatahuicapan y Pajapan. También reportaron la aparición de tortugas muertas en Punta San Juan, así como peces con residuos de hidrocarburo en el mar.
Indicaron que personas que ingresan a ríos y cuerpos de agua salen con manchas de chapopote, lo que evidencia el alcance de la contaminación en la región.
Advirtieron que las playas se encuentran prácticamente vacías, lo que ha generado pérdidas para pescadores, comerciantes de mariscos y prestadores de servicios turísticos, quienes aseguran que llevan un mes sin ingreso.
“Estamos un mes sin trabajar, sin ingresos para sostener a la familia”, expresó una integrante del Centro de Derechos Humanos Bety Cariño.
Durante la movilización, los pobladores exigieron la intervención de los tres niveles de gobierno, así como indemnización inmediata, atención a la salud por la exposición al hidrocarburo, restauración de los ecosistemas dañados y sanciones a los responsables.
El recorrido inició en la cabecera municipal y avanzó hacia Playa Linda, pasando por comunidades como San Juan Volador, Pajapan y Tecolapan.
A un mes del arribo de hidrocarburo a playas del Golfo de México, la incertidumbre persiste entre pobladores y pescadores. En cuerpos lagunares como El Ostión, la pesca permanece suspendida sin que exista una compensación generalizada.
Los habitantes señalaron que, con base en estudios y reportes ciudadanos, el derrame podría estar relacionado con una fuga en un ducto de Pemex en aguas de Campeche, donde el buque Árbol Grande habría permanecido anclado durante varios días.
No obstante, la empresa ha informado previamente sobre la presencia de emanaciones naturales frente a costas de Coatzacoalcos, lo que mantiene la incertidumbre sobre el origen del crudo.
De acuerdo con datos ciudadanos de la Red del Corredor Arrecifal del Golfo de México, el fenómeno abarca más de 930 kilómetros de litoral entre Veracruz, Tabasco y Tamaulipas, con al menos 96 puntos con presencia de hidrocarburo y 55 sitios sin atención, donde continúan llegando residuos arrastrados por las corrientes.
Los pobladores señalaron que, además de la limpieza superficial, no se ha atendido el impacto en la fauna marina ni las consecuencias sociales en las comunidades afectadas.