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Xalapa, Ver. (AVC/Perla Sandoval) Los adolescentes de entre 14 y 17 años son el grupo que pasa más tiempo frente a las pantallas, principalmente consumiendo contenido en redes sociales, una dinámica que puede afectar su capacidad de concentración y otras actividades cotidianas, advirtió Cindy Parra, académica del Instituto de Salud Pública y doctorante del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruzana. La especialista explicó que la exposición constante a videos cortos y contenidos de rápida duración modifica la forma en que los jóvenes mantienen la atención, lo que puede repercutir en actividades escolares y tareas que requieren mayor concentración. “Hay una sobreestimulación con los videos cortos, entonces todo el tiempo estamos buscando cosas que nos den muchos estímulos y luego poner atención en la clase o en alguna actividad sin celular cuesta más”, señaló. Indicó que diversos estudios también han identificado una relación de dependencia con el teléfono celular, que puede generar ansiedad cuando los usuarios permanecen alejados del dispositivo. “Los estudiantes empiezan a tener como una dependencia del uso del celular y pasar periodos sin celular les genera esta ansiedad de que algo está pasando”, explicó. Parra señaló que los efectos del uso prolongado de pantallas no se limitan al ámbito escolar, pues también pueden presentarse problemas de atención, comprensión lectora, socialización, rendimiento académico y alteraciones visuales. Otro de los hábitos que recomendó evitar es revisar el teléfono antes de dormir o durante despertares nocturnos, debido a que la luz emitida por las pantallas puede alterar los procesos naturales del sueño. “Usar las pantallas antes de dormir o cuando nos levantamos a mitad de la noche afecta todo el ciclo de sueño porque las luces azules inhiben la segregación de melatonina, que es esta hormona que nos permite dormir”, indicó. La investigadora añadió que el uso del celular también modifica conductas cotidianas como la alimentación, debido a que las personas pueden perder atención sobre lo que consumen, además de incrementar el riesgo de accidentes cuando se utiliza el dispositivo mientras se camina o conduce. “La gente no está poniendo atención en lo que come, no se da cuenta cuando llegó a un nivel de saciedad y come más o no disfruta bien de los alimentos”, señaló. Como medida preventiva, recomendó reducir el tiempo diario frente a las pantallas y realizar pausas frecuentes para descansar la vista. “Lo ideal debería ser menos de seis horas. Se recomienda que por cada 20 minutos de exposición a la pantalla pausemos 20 segundos mirando hacia el horizonte o hacia algo que esté más o menos a seis metros para descansar la vista”, explicó.
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