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Ciudad de México.- (AVC) La inflación anual en México bajó a 3.10% durante la primera quincena de julio de 2026, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En términos sencillos, este dato significa que, en promedio, los productos y servicios fueron 3.10% más caros que en el mismo periodo del año pasado. La reducción de la inflación no implica que todos los precios hayan bajado, sino que aumentaron a un ritmo menor. La desaceleración estuvo relacionada principalmente con la disminución en los precios del jitomate, algunos tipos de chile y el gas doméstico LP, productos de consumo frecuente en los hogares mexicanos. También bajaron de precio las cremas para la piel. Estas reducciones ayudaron a compensar el encarecimiento de otros bienes y servicios. Entre los productos que registraron aumentos se encuentran el transporte aéreo, la vivienda propia, el pollo, el transporte colectivo y los paquetes turísticos. El INEGI mide la inflación mediante el Índice Nacional de Precios al Consumidor, una herramienta que revisa cómo cambian los precios de una canasta de productos y servicios utilizados habitualmente por las familias. La inflación subyacente se ubicó en 3.95% anual. Este indicador mide los precios que suelen cambiar de manera más lenta y constante, como alimentos procesados, mercancías, vivienda, educación y otros servicios. Por su parte, la inflación no subyacente fue de 0.21%. En este grupo se encuentran productos con precios más variables, como frutas, verduras, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno. El resultado general se mantuvo dentro del rango objetivo del Banco de México, establecido alrededor de 3%, con un margen de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo. Para las familias, una menor inflación puede significar que el costo de vida aumenta con menos rapidez. Sin embargo, el impacto depende de lo que cada hogar consume, ya que algunos alimentos y servicios continúan encareciéndose. El Banco de México dará seguimiento a la evolución de los precios antes de tomar decisiones sobre la tasa de interés, utilizada para controlar la inflación y regular la actividad económica.
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