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Viernes 03 de abril de 2026
La fortaleza de San Carlos en Perote
Es la segunda fortaleza española más grande levantada en América, la segunda en tierra continental, la mayor de México y una de las más perfectas en cuanto a su diseño arquitectónico militar, que corresponde al primer sistema defensivo de Vauban.

 



Mario Jesús Gaspar Cobarruvias

(Versión publicada el 1 de octubre de 2015 y actualizada el 12 de junio de 2022)

La fortaleza de San Carlos en la ciudad de Perote del Estado de Veracruz en México, es de forma cuadrangular regular, con un perímetro fortificado de 1,149.74 metros, capacidad de montar 88 cañones y morteros, así como de alojar 1 000 hombres de guarnición.

Siendo así la segunda fortaleza española más grande levantada en América, la segunda en tierra continental, la mayor de México y una de las más perfectas en cuanto a su diseño arquitectónico militar, que corresponde al primer sistema defensivo de Vauban.

Le antecede en perímetro fortificado la fortaleza del Real Felipe del Callao en Perú, con perímetro de 1,580 metros y 2 000 hombres de guarnición. Y le sigue la de San Carlos de la Cabaña en Cuba, con 700 metros, 120 cañones y de 1 300 a 6 000 hombres de guarnición. Algunos autores citan a la La Citadelle Laferriére en Haití con una área de 10,000 m², 365 cañones y 5 000 hombres de guarnición, pero no se trata de una fortificación abaluartada en regla como las ya mencionadas, sino de una gran fortificación en lo alto de la cima de la montaña Bonnet a L’Eveque. Su arquitectura es muy diferente a las de la traza italiana construidas por el ejército español. Otros determinan el tamaño total de las fortalezas por el área que ocupan y así dan el primer lugar a San Carlos de la Cabaña.

San Carlos de Perote pertenece a la categoría denominada "fortaleza de frontera", construidas en tierra firme y lejos de las costas, siendo la más grande de este tipo en América, pues existen otras menores como las fortalezas de Santa Teresa y San Miguel en Uruguay o el fuerte de San Carlos del Apa en Paraguay.

Llamada también Castillo de Perote o de San Carlos, fue construida por orden del virrey Joaquín de Monserrat, marqués de Cruillas y posteriormente ejecutada por su sucesor Carlos Francisco de Croix, respondió al temor de un posible ataque inglés después de que estos tomaran La Habana en 1762. Situada a 3 días de camino de la ciudad de Veracruz, se le planificó como un gigantesco almacén de pertrechos bélicos y cuartel general de las tropas que retirándose de la ciudad amurallada en caso de que fuese capturada tras caer la fortaleza marina de San Juan de Ulúa que la defendía, se reagruparían en Perote para impedir que el enemigo llegase a la capital del virreinato.

Una vez pertrechadas y reforzadas con otros cuerpos procedentes de la Ciudad de México y otras regiones del virreinato, iniciarían el contraataque para recuperar Veracruz y echar al enemigo al mar. Al no suceder la tan temida invasión, se convirtió en guardián del camino real de Veracruz a la Ciudad de México y de las mercancías que transportaba el comercio novohispano.

CONSTRUCCIÓN Y ARMAMENTO

El sitio para edificar fue elegido cuidadosamente y un factor influyente fue el clima frío seco de la llanura de Perote, que ayudaba a conservar la pólvora y alimentos, además de estar al pie del camino real y a no mucha distancia de la villa de Xalapa. Así, bajo la dirección del brigadier de ingenieros Manuel de Santiesteban, del teniente coronel Miguel del Corral y el capitán Pedro Ponce, el 25 de junio de 1770 se comenzó a hacer el trazo y preparar el terreno en la llanura al norte del volcán llamado El Cofre.

El 20 de octubre se coloca la primera piedra y se termina el 31 de diciembre de 1776. El costo total de la construcción fue de 659.886 pesos de la época. Recibió el nombre en honor del rey Carlos III y en el frontispicio de la puerta principal de entrada, se colocó una placa de bronce con la siguiente inscripción:

“SE COMENZO ESTE REAL FUERTE EN 20 DE OCTUBRE DE 1770 REYNANDO NUESTRO CATOLICO MONARCA EL SEÑOR DON CARLOS III, SIENDO VIRREY DE ESTA NUEVA ESPAÑA EL EXMO. SEÑOR MARQUES DE CROIX E INGENIERO DIRECTOR EL BRIGADIER DON MANUEL DE SANTIESTEBAN. SE CONCLUYO EN 31 DE DICIEMBRE DE 1776, GOBERNANDO ESTE REYNO, EL EXMO. SEÑOR Bº Fr. DON ANTONIO MARIA DE BUCARELI Y URSUA".

Como complemento y medida de seguridad, a 6 kilómetros de distancia se construyeron dos casamatas para almacenar la pólvora sin concentrarla únicamente en la fortaleza en caso de asedio, así como un cuerpo de guardia. El plano de estos almacenes o polvorines lo realizó el ingeniero Pedro Ponce en 1777. En 1779 se aprestó la fortaleza con 59 cañones de diversos calibres (6 de a 24 libras, 8 de a 16, 10 de a 12, 12 de a 8, 14 de a 4, 3 morteros de 12 pulgadas, 3 de 9 y 3 cañones pedreros). Los morteros se ubicarían en el centro de las cortinas, sobre el llamado adarve. Ajustándose a las cañoneras construidas, podía montar un máximo de 80 cañones y 8 morteros.

Semejante concentración de artillería hizo que cada vez que había emergencia en Veracruz o en otros campos de batalla, se enviaran las piezas fuera de la fortaleza. Igualmente, durante la agitada vida política que marcó a México en su nacimiento como nación, muchos caudillos o generales se proveían de cañones y municiones en ella. En abril de 1847, después de la derrota de Cerro Gordo, apenas quedaban en San Carlos 50 piezas con afustes viejos e inservibles. De esa forma, muchas de sus 88 piezas originales tuvieron como destino campos de batalla como Cerro Gordo y La Joya. E inclusive ser llevadas a Estados Unidos y Francia como botín de guerra.

La fortaleza consta de cuatro baluartes llamados San Antonio, San José, San Julián y San Carlos, con murallas que alcanzan los 10 metros de altura, rematados por garitas de vigilancia en sus vértices y circunvaladas por un foso defensivo de 25.14 metros de ancho. Se caracteriza por poseer un recinto fortificado separado de las murallas por una Calle Militar, que contiene la Plaza de Armas, la Casa del Gobernador, la Capilla y los almacenes.

TESTIMONIOS CIVILES Y MILITARES

No obstante, sus colosales dimensiones y perfección arquitectónica a los ojos actuales, casi todos los viajeros que en los siglos XVIII y XIX pasaron por Perote, señalaron su pequeñez como fortaleza militar y su función predominante como almacén de pertrechos. Destaca el testimonio del famoso viajero y científico prusiano Alexander von Humboldt, quien visitó el virreinato entre el 22 de marzo de 1803 y el 7 de marzo de 1804. En su obra ENSAYO POLÍTICO SOBRE LA NUEVA ESPAÑA publicada en 1827, emitió esta opinión:

“En el camino de Jalapa á la entrada de la mesa de la Puebla, se encuentra el castillejo, á que se ha dado el pomposo nombre de fortaleza de San Carlos de Perote, cuya conservación cuesta anualmente al gobierno mas de doscientos mil pesos. Este castillo solo puede ser útil como depósito de armas y municiones. El medio mas seguro de cerrar al enemigo el camino que acaso pudiera llevar, ó por lo menos de retardar su marcha, hubiera sido el de fortificar los mismos desfiladeros para defender su paso militarmente”.

Durante la Guerra de Independencia sirvió de resguardo para los regimientos de España. Una descripción escasamente conocida de la fortaleza, durante el periodo de la Guerra de Independencia (1810-1821), es proporcionada por el brigadier Fernando Miyares y Mancebo, vencedor de Guadalupe Victoria en Puente del Rey, en su informe sobre el estado de la provincia de Veracruz y las fortificaciones del Camino Militar, al mariscal José Dávila, con fecha del 8 de abril de 1816:

“El fuerte de San Carlos de Perote es un cuadrado fortificado con baluartes no de mucha extensión, pero de la suficiente para llenar bastante bien los objetos que el gobierno se propuso cuando determinó su construcción. Los baluartes son de bastante capacidad, aunque todas sus líneas y también las de defensa me parecieron un poco cortas. No debo omitir a vuestra señoría que este fuerte necesita de una recomposición, que debiera haberse ejecutado hace algunos años, y en este caso su costo no hubiera pasado de cinco a seis mil pesos, pero como no se ha podido hasta ahora ocurrir a esta atención, el deterioro se ha aumentado considerablemente, y juzgo que para remediarlo en el día se necesitan acaso de catorce a quince mil pesos, que podrán aumentarse en razón directa del tiempo que se retarde la citada recomposición. Vuestra señoría sabe que este fuerte está situado en una llanura al norte del Cofre de Perote, y muy inmediata a esta alta montaña.

La citada llanura abunda extraordinariamente de un cuadrúpedo conejero llamado tuza, que tiene minado todo aquel terreno. Los trabajos que ejecutan son de tal suerte grandes que no es fácil hacerse cargo de ellos sino viéndolos. Esta circunstancia, o no se conocía, o no se tuvo presente cuando se construyó el fuerte de San Carlos de Perote, pues a ser así opino que se hubiera deliberado con más circunspección el paraje que se eligió para construir el fuerte, cuyos principales deterioros creo que dimanan de que las tuzas han falseado el terreno en donde están sentados los cimientos, y encontrándose éstos en consecuencia sin apoyo ni sustentación, se han hundido en unas partes más que en otras, y la obra se ha cuarteado, como se ve en dos de sus baluartes.

Si mi modo de pensar es acertado, y si no me equivoco en la conjetura que hago de la causa principal en el deterioro que se advierte, es preciso confesar que es casi imposible remediar la ruina que, tarde o temprano, debe sobrevenir a este fuerte, pues la causa existe siempre, y yo no conozco el modo de poderla destruir”.

Posteriormente, siendo México un país independiente, albergó al primer Colegio Militar y en su enfermería murió el primer presidente, Guadalupe Victoria, el 21 de marzo de 1843 según consta en archivos existentes en el propio edificio.

LAS INTERVENCIONES EXTRANJERAS

Durante la Primera Intervención Norteamericana, la fortaleza fue capturada sin combatir por el ejército norteamericana, después de reventar el dispositivo de defensa mexicano en la batalla de Cerro Gordo el 18 de abril de 1847. La fuerza del general Winfield Scott ocupó la ciudad de Xalapa y el 24 de abril a Perote y su fortaleza, obteniendo un botín de guerra consistente en 2 cañones de a 24, 2 de montaña, 3 de a 16, 6 de a 12, 8 de a 8, 13 de a 6, 16 de 4 y 1 mortero de 9 pulgadas, unos 500 fusiles y unas 25.000 balas de cañón que el general Antonio Gaona no pudo llevarse en su retirada.

Durante la Segunda Intervención Francesa se repitió similar desenlace: el 4 de noviembre de 1862 el general Alexis conde de Berthier venció al coronel Manuel Díaz Mirón también en Cerro Gordo y ocupó también Xalapa. Una división franco-mexicana al mando de los generales François Achille Bazaine, Berthier y Leonardo Márquez salió de Xalapa el 16 de diciembre de 1862 para capturar la fortaleza. Después de superar una emboscada en Paraje de Carros y un combate con la brigada del general liberal Aureliano Rivera en Cerro de León, los invasores ocuparon Perote y la fortaleza sin combatir el 19 de diciembre del mismo año.

A diferencia de 1847, al fuerte se le trató de destruir mediante voladura de quintales de pólvora en sus polvorines el 3 de noviembre de 1862, ante la imposibilidad de defenderla. El general de división Miguel Sánchez Lamego en su obra EL CASTILLO DE PEROTE describe el suceso:

"Así pues, en 1862, cuando la Intervención Francesa, viendo ese estado de ruina y la imposibilidad de defenderla con éxito contra los invasores, el General Don Ignacio de la Llave creyó ser cosa fácil destruirla con ayuda de algunos kilos de pólvora y consecuentemente, le ordenó al General Don Alejandro García, llevara a cabo la “voladura” y la obra no cayera intacta en poder del enemigo.

Los cálculos fallaron, pues la recia construcción de piedra, resistió admirablemente los efectos destructores de la pólvora nacional, puesto que sólo se hundieron las bóvedas de los dos almacenes de pólvora y voló en pedazos un tramo de la escarpa del bastión norte, permaneciendo incólume el resto; de manera que, al ocupar los franceses, estos se dedicaron a reparar la brecha abierta. La reparación sólo fue somera, pues al recuperarla las tropas mexicanas en 1867, el estado general de la obra, era completamente ruinoso, al grado de que por esta razón dejó de ser ocupada permanentemente.

Desde entonces quedó la obra en un completo estado de abandono, pues los gobiernos liberales no se preocuparon de conservarla y sacarle alguna utilidad".

Una compañía de ingenieros entró al fuerte y tras revisar los daños, les siguieron un batallón de fusileros de asalto zuavos. Durante el tiempo que permanecieron en Perote, se hicieron reparaciones, quedando como recuerdo la profunda rajadura que aun se aprecia en el baluarte de San Carlos, a la derecha del puente de acceso.

Reventar los baluartes desde adentro era el procedimiento recomendado desde siglos antes para destruir o inutilizar por largo tiempo una fortaleza abaluartada. Al hundirse las plataformas para montar cañones, el edificio perdía su utilidad militar. Lo mismo se planeó hacer con la fortaleza de San Juan de Ulúa en 1822 cuando vencida toda resistencia en Veracruz, los españoles se retirarían a Europa en sus barcos dejando solo ruinas a los mexicanos.

Existe un mito que asegura que la fortaleza fue bombardeada por los franceses y que la guarnición fue llamada por el general Ignacio Zaragoza, siendo así los primeros soldados mexicanos en marchar a combatir a los invasores antes de la batalla del 5 de mayo de 1862 en Puebla. Sin embargo, los archivos diplomáticos y militares mexicanos, franceses y los testimonios de muchos protagonistas aclaran que el Cuerpo Expedicionario Francés marchó a Puebla por el camino de Córdoba y Orizaba, no el de Xalapa y Perote. El Cuerpo de Ejército de Oriente tenia divisiones en ambas rutas y debía vigilarlas por la presencia de guerrillas conservadores que buscaban unirse a los invasores. Por ello la guarnición de Perote no participó en las batallas de Acultzingo, Puebla y Atlixco.

Los primeros soldados mexicanos en combatir a los franceses fueron los 40 de caballería del coronel Félix Díaz Mori el 19 de abril de 1862 en la barranca de Villegas, donde estaba un viejo fortín construido en la Guerra de Independencia (1810-1821) por el coronel José Ruíz, del batallón de Voluntarios de Navarra. Después de la batalla de Puebla, los franceses regresaron a Orizaba y aseguraron sus posiciones en Córdoba y Orizaba, a la espera de refuerzos. Estos llegaron en septiembre y fue hasta diciembre cuando se presentaron en la ruta de Xalapa y Perote. Después de la voladura de la fortaleza, la guarnición se unió a la brigada de Rivera y si marcharon a Puebla, los habría llamado el general Jesús González Ortega, que había tomado el mando del Cuerpo de Ejército de Oriente, pues Zaragoza había fallecido el 8 de septiembre de 1862.

El capitán de estado mayor Charles Blanchot, fue protagonista de los hechos como ayudante de Bazaine y en su obra MÉMOIRES. L`INTERVENTION FRANCAISE AU MEXIQUE confirma lo escrito por el general Sánchez Lamego, acerca de que la fortaleza fue ocupada sin resistencia y sin recurrir a un bombardeo:

"El Fuerte San Carlos se encuentra en un lamentable estado de desolación. Todo lo que haya en su interior que sea combustible se quema; la mayor parte de la mampostería ha sido desplazada por la mina; un bastión se ha derrumbado parcialmente y ha sido volado. En las cortinas, todavía hay algunas casamatas habitables. Y sin embargo, esta estructura cuadrada, con 4 frentes baluarte, con una reducción interior formada por un inmenso edificio con un patio interior, está bellamente construida y notablemente sólida. Las acequias son anchas y profundas, el camino cubierto es poderoso y reforzado por fuertes medias lunas en tres lados. Los parapetos tienen un fuerte dominio sobre el llano y toda la obra está hábilmente profanada desde las alturas vecinas. En resumen y a pesar de la devastación cometida, todavía podemos hacer un uso significativo del Fuerte San Carlos".

La fortaleza fue sitiada y bombardeada con artillería en varias ocasiones, pero siempre en medio de conflictos entre mexicanos. Uno de ellos que mucho contribuyó a la ruina del edificio, fue el cerco que el general conservador Miguel María Echeagaray estableció contra la fortificación, con una fuerza de casi 2 000 hombres y 12 piezas de artillería, entre el 12 de mayo y el 16 de noviembre de 1858.

SIGLO XX Y ACTUALIDAD

En 1924 fue nuevamente dañada por los partidarios de la rebelión delahuertista con el presidente Álvaro Obregón, sin mucho éxito. Consiguieron derribar el parapeto del baluarte oriente en una veintena de metros y abrir una grieta en el muro correspondiente.

Al final de la Segunda Guerra Mundial se utilizó como centro de concentración de extranjeros de los países del Eje y de algunos prisioneros alemanes e italianos.

La fortaleza permaneció abandonada hasta la época post-revolucionaria cuando fue habilitada como cárcel estatal entre 1949 y 2008. Posteriormente se empezó a rescatar para Museo. Actualmente se encuentra abierto al público y en proceso de restauración.

Actualmente en la entrada antes del puesto de guardia, los visitantes admirar dos cañones de ligero calibre (de a 4 o 6 libras) y las estatuas de dos guardias catalanes con el uniforme español del cuerpo de granaderos en el siglo XVIII, a los que llaman Francisco Ferrer y Jaime Castells. Fueron los protagonistas de una leyenda de trágica rivalidad amorosa que el general Sánchez Lamego dejó escrita en su obra referente a la fortaleza.

* El autor es originario de la ciudad de Veracruz, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana y técnico en informática por CENESCO. Investigador independiente en historia, antiguas vías de comunicación y campos de batalla desde 2009. Ha sido profesor del área de Humanidades, historia, antropología, fotografía, diseño grafico e informática en colegios y la Universidad Empresarial en Veracruz, Boca del Río y Soledad de Doblado. Se especializa en historia universal y militar, el periodo de la conquista de los siglos XV y XVI, las guerras de los siglos VIII al XIX en Europa y América, así como en heráldica, numismática, armamento y artillería antiguos. También es conferencista de nivel estatal, diplomado en historia del arte prehispánico, colonial y mexicano, paleografía colonial, historia de Veracruz y Boca del Río, administración pública, gestión social, grabación de escenas, etc. Desde 2019 es miembro del grupo ciudadano TOLOME UNIDO a cargo de asuntos históricos, coordinador estatal de cultura para el Estado de Veracruz para la Promotora Nacional de Economía Solidaria (PRONAES), director de Investigación, Análisis y Proyección Históricas para el Proyecto Ruta de Cortés perteneciente al Proyecto México del Consorcio Constructor de Empresas Mexicanas (CCEM) y fundador-director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR). También se desempeña como explorador, guía-senderista, asesor en recorridos históricos y organizador de expediciones documentales en el Camino Real de México a Veracruz y la Ruta de Cortés. Participa en diversos proyectos de preservación del patrimonio y rescate de memoria histórica. Ha sido galardonado dos veces con la medalla y el diploma de honor de la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz y declarado "Hijo Adoptivo del Pueblo de Tolome", entre muchos otros reconocimientos y honores a su actividad profesional.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Blanes Martín, Tamara, Glosario ilustrado de términos del patrimonio militar, Universidad de La Habana, Cuba, 2000.

Calderón Quijano, José Antonio, Historia de las fortificaciones en la Nueva España, 2a. Edición, Escuela Superior de Investigaciones Científicas, Sevilla, España, 1984.

Gaspar Cobarruvias, Mario Jesús. Manual de seminario La fortificación española y su legado en el estado de Veracruz. Secretaría de Turismo, Cultura y Cinematografía del Estado de Veracruz, México, 2012.

Maawad, David, Muñoz Espejo, Francisco Martín, Sanz Molina, Sara Elizabeth, Fernández, Ángel José. Fortalezas históricas de Veracruz, Secretaría de Educación del Gobierno de Veracruz-Llave, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 2010.

Ortiz Escamilla, Juan, Veracruz en armas: la guerra civil 1810-1820, Universidad Veracruzana/Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración de la Independencia Nacional y de la Revolución Mexicana/Consejo Nacional de Fomento Educativo, México, 2008.

Sánchez Lamego, Miguel Ángel, El castillo de San Carlos de Perote. Colección Suma Veracruzana, Editorial Citlaltépec, tercera edición, México D.F., 2003.

Trens, Manuel. B., Historia de Veracruz, tomo II, la dominación española 1519-1808, Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.

Humboldt, Alexander von, Ensayo político sobre el reino de las Nueva España, Tomo Cuarto, Segunda Edición, traducción al castellano por D. Vicente González Arnao, Casa de Jules Renouard, Paris, 1827.

L'intervention française au Mexique: mémoires. Tome 1 / par le colonel Charles Blanchot, 1911

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