Activistas piden transparencia por tanque de FEMSA en Zoncuantla

Por: AVC/Noticias  
Fotografía: AVC / Noticias


2026-09-29
Activistas de Zoncuantla piden conocer el proyecto de un tanque financiado por FEMSA y medir el agua disponible antes de decidir sobre la obra.

 


Xalapa, Ver (AVC/Ana Mozo) Habitantes y defensores ambientales de la región de Zoncuantla, en el municipio de Coatepec, cuestionan el proyecto para la construcción de un nuevo tanque de almacenamiento de agua que pretende ser financiado por la empresa privada FEMSA (Coca-Cola).


Jaime Velasco, del Colectivo Ecologista de EcoZoncuantla, y Eduardo Aranda Delgado, de la agrupación Amigos del Río Pixquiac, detallaron los antecedentes y las irregularidades que rodean esta propuesta, y señalaron que su postura no es un rechazo al tanque ni al acceso al agua, sino al esquema de financiamiento corporativo, a la falta de transparencia institucional y a las tácticas de presión y coerción detectadas por parte de las autoridades municipales.


Ambos hicieron énfasis en que sus declaraciones corresponden a su propia posición, mas no representan necesariamente a toda la comunidad de Zoncuantla. Señalaron que existen distintas opiniones entre los habitantes y que todavía hace falta un proceso de información y discusión interna para construir una postura comunitaria formal.


El proyecto contempla un tanque de 150 metros cúbicos


Velasco y Aranda señalaron que la propuesta de la construcción del tanque se presentó con un margen de tiempo reducido para tomar una decisión y que posteriormente se buscó obtener una respuesta de la comunidad.


Relataron que, durante una reunión posterior se planteó que la obra debía aceptarse con rapidez bajo el argumento de que, de no hacerlo, el financiamiento podría destinarse a otro lugar.


Sin embargo, aseguran que posteriormente representantes de FEMSA les manifestaron que no existía una urgencia de ese tipo y que el recurso podía ejercerse posteriormente, incluso para otra obra social.


Esta diferencia entre lo expresado por la empresa y lo planteado por autoridades es uno de los elementos que, aseguran, aumentó sus dudas sobre el proyecto.


“No es no al tanque, el tanque sí lo queremos, lo que no queremos es esa opacidad”, plantearon.


Explicaron que una infraestructura de almacenamiento podría ser útil para enfrentar interrupciones temporales del suministro, pero cuestionan que se presente como una solución al problema de disponibilidad de agua.


Su preocupación es que una infraestructura de mayor tamaño pueda utilizarse posteriormente como argumento para ampliar el número de tomas o permitir un crecimiento urbano que no esté respaldado por la disponibilidad de agua.


Además, rechazaron que su postura pueda interpretarse como una oposición directa contra FEMSA.


Explicaron que algunas personas podrían estar de acuerdo con que la empresa financie la obra, mientras otras podrían rechazarlo. Para ellos, el problema comienza cuando la comunidad no cuenta con información suficiente para decidir.


Cuestionan capacidad del manantial


De acuerdo con Velasco y Aranda, el manantial que abastece a Zoncuantla cuenta con una concesión de 4 litros por segundo, originalmente asociada a un límite de alrededor de 500 tomas, sin embargo, actualmente existen más conexiones e incluso la red se habría extendido hacia zonas ubicadas fuera del área originalmente contemplada.


Los habitantes señalaron que, durante reuniones con autoridades, se les habría informado que el organismo operador estaría tomando actualmente alrededor de 8 litros por segundo, pese a la concesión de 4 litros. También indicaron que en algún momento se instaló un macromedidor para conocer el volumen de agua extraído, pero que dejó de funcionar.


Uno de los principales reclamos es la ausencia de un aforo actualizado del manantial, es decir, una medición que permita conocer cuánta agua produce, cuánto se extrae y cuánto llega a la comunidad.


“Un tanque más grande no significa que haya más agua”, señalaron.


Sostienen que aumentar la capacidad de almacenamiento no incrementa la disponibilidad de la fuente. Por ello, consideran indispensable determinar primero cuál es la capacidad real del manantial y establecer una planeación sobre el crecimiento de la población y de la red.


Piden conocer qué papel tienen Ayuntamiento y organismo operador


Por otro lado, cuestionan el rol adoptado por el Ayuntamiento y CMAS de Coatepec en la negociación con la empresa, al señalar que operan de manera similar a una oficina de gestión o enlace de la refresquera en lugar de fungir como reguladores imparciales y transparentes. 


Denunciaron convocatorias irregulares a reuniones vecinales, llamadas de presión a activistas y subagencias, y la negativa constante a entregar información técnica por escrito, vulnerando el derecho constitucional de acceso a la información.


Los activistas señalaron que, en distintas reuniones, no se les habría presentado un proyecto completo que les permitiera conocer las características técnicas de la obra, la situación jurídica del terreno, el esquema de financiamiento, quién ejecutaría los trabajos y quién sería responsable de la infraestructura posteriormente.


También cuestionaron que se haya planteado que el Ayuntamiento no puede invertir recursos públicos en el terreno donde se ubicaría el tanque por tratarse de un predio privado, pues argumentan que anteriormente ya se construyeron otras obras hidráulicas en el mismo sitio, por lo que consideran necesario que las autoridades expliquen jurídicamente por qué actualmente existiría una restricción.


Reclaman falta de diagnóstico sobre crecimiento de la zona


Velasco y Aranda consideraron que, antes de ampliar la infraestructura hidráulica, debe realizarse un diagnóstico sobre el crecimiento de Zoncuantla, es decir, población actual, número y ubicación de tomas, así como expansión de la red hacia nuevas viviendas y fraccionamientos.


También vincularon la presión sobre el agua con el cambio de uso de suelo, pérdida de cobertura forestal, contaminación por agroquímicos y construcciones cercanas a cuerpos de agua, pues afirmaron que existen estudios sobre contaminación del manantial y el río.


Señalaron que la comunidad se encuentra vinculada con zonas boscosas y áreas de protección ambiental, por lo que consideran que el crecimiento urbano debe estar condicionado por la disponibilidad de agua y por las características ambientales del territorio.


Asimismo, cuestionaron la construcción de establecimientos y viviendas en las inmediaciones del río, así como lo que describieron como una respuesta insuficiente de las autoridades ante denuncias ambientales.


Buscan una mesa de conciliación con Conagua


Los activistas señalaron que han solicitado una mesa de conciliación ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para discutir la situación de la concesión, el número de tomas y la cantidad de agua que actualmente se extrae del manantial.


Explicaron que consideran importante que Conagua participe directamente como autoridad en materia de la concesión y que la reunión no se limite a un encuentro convocado por el organismo operador.


Una postura comunitaria, no hablar por todos


Los habitantes de la comunidad de Zoncuantla cuentan con distintas opiniones respecto al financiamiento de FEMSA, ya que mientras algunos podrían considerar positivo recibir una obra financiada por una empresa privada, otros tienen reservas al respecto. 


Por ello, se planteó la necesidad de elaborar una declaración formal que sea discutida y aprobada por la propia comunidad, en la que la demanda central sea contar con información suficiente antes de tomar una decisión.


La discusión, plantearon Jaime Velasco y Eduardo Aranda, no debería reducirse a “sí al tanque” o “no al tanque”,  pues el problema no es que exista una empresa dispuesta a financiar una obra ni que la comunidad quiera contar con mayor capacidad de almacenamiento, sino que se debería partir de un diagnóstico sobre la disponibilidad de agua y de una explicación pública sobre las condiciones del proyecto.


Los activistas reiteraron que la comunidad permanece altamente organizada y dispuesta al diálogo, pero exigen que cualquier intervención se conduzca bajo estricta legalidad, honestidad y con diagnósticos ambientales reales que prioricen el bienestar ecológico de la región y los derechos históricos de quienes han protegido los manantiales de Zoncuantla durante más de 30 años.