FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO
DESDE A JANELA
LA INUTILIDAD DE NEGAR LO EVIDENTE
Antes que nada, deseo para todos nosotros un excelente año en el cual, pese a las muchas dificultades que se avecinan, se cumplan todas nuestras metas y anhelos.
El 2026 comenzó en América con una sacudida que ya estaba anunciada pero que fue impactante por la manera tan “sencilla” en la que se llevó a cabo.
Así es, la captura y extracción de Nicolás Maduro por parte de comandos especiales de las fuerzas armadas de los Estados Unidos de América fue una acción que supera a cualquiera de las que se ven en las películas de acción.
Sí, el dictador más fuerte del llamado socialismo del siglo XXI fue capturado por los hombres del Tío Sam con una facilidad que dejó pasmados a propios y a extraños.
Quitando al propio Maduro, quién seguramente fue el más sorprendido de todos, ya que no hay que olvidar que se sentía totalmente seguro debido a la protección que le proporcionaba su guardia pretoriana formada por militares cubanos y tan seguro se sentía que retó burlonamente a que fueran a por él en Miraflores en donde los estaría esperando; y sí, llegaron, tocaron a su puerta y se lo llevaron a Nueva York.
Por supuesto que quien quedó en un ridículo absoluto fue la dictadura cubana, ya que una vez más se confirmó que todos sus productos, en este caso la protección brindada por sus militares, no son más que pura charlatanería.
Ni médicos ni militares ni nada de lo que exportan a precio de oro sirve para algo que no sea más que sacar dinero a los que criminalmente se los regalan.
Cuba en realidad está muy atrasada tanto en fuerzas militares como en medicina y también en educación, por la muy simple razón de que carecen de recursos incluso para la elemental supervivencia y en consecuencia, no pueden mantener equipo militar de vanguardia ni mucho menos acceder a la última tecnología tanto militar como en la medicina.
Y ahora que el dictador ha caído, viene la reorganización de Venezuela y es en eso en lo que surgen muchas dudas debido a que está más que demostrado que las intervenciones norteamericanas, al igual que como ocurre con las películas de Hollywood, la entrada y el desarrollo de la trama son buenos mientras que el desenlace suele ser un fiasco; así sucedió en Iraq y en Afganistán en donde después de la intervención sobrevino el caos.
De entrada, lo que se ha visto es que la dictadura va a sobrevivir por un tiempo, pero lo va a hacer inclinándose ante sus nuevos amos, quienes habrán logrado su verdadero objetivo que es eliminar los subsidios a Cuba y mantener a raya a rusos y chinos en Venezuela.
Mientras que la restauración de la democracia y el empoderamiento del gobierno legítimo les corresponderá única y exclusivamente a los venezolanos y ese mensaje va para todos los que esperan que una intervención estadounidense resuelva los problemas internos de cualquier país; el Tío Sam solo vela por sus intereses.
Ahora bien, la posición de México ante estos eventos muestra los pies de barro de su gobierno, ya que se demostró que fuera del país no tiene ninguna influencia como sí la tuvo en otros tiempos, ya que nadie secundó la legaloide posición del gobierno mexicano.
Pero no solo eso, el gobierno mexicano con sus actitudes de regalar nuestro petróleo a Cuba y de mantener en su seno a verdaderos mafiosos lleva el rumbo de convertirse en un apestado en el continente, ya que América Latina está girando de una manera vertiginosa hacia el repudio al socialismo del siglo XXI debido a su notorio fracaso.
Y es que el gobierno mexicano, al igual que el de Maduro, está hundido hasta la cabeza en el fango de la corrupción y muestra de ello es el descarrilamiento del Tren Interoceánico debido a la pésima calidad de su construcción y lo que confirma lo corrupto de la obra es que no se está realizando algún peritaje que exponga las causas de las fallas que provocaron el fatal accidente y que por muchas carpetas de investigación que se inicien, sin datos técnicos y transparentes a nada van a llegar y solo van a conceder impunidad a los responsables (entre ellos un vástago de López Obrador).
En fin, comienza el 2026 con un golpe fuerte contra el populismo de izquierda y con la terquedad del gobierno mexicano de mantenerse en esa línea, esperemos que pronto la realidad se imponga y México comience a gestar un cambio que ya empieza a ser no solo necesario, sino que también urgente debido a la nueva situación continental.
Es inútil negar lo evidente: el socialismo del siglo XXI ha fracasado
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