DESDE A JANELA
LA OLLA A PRESIÓN ESTÁ EXPLOTANDO
Se dice que las ollas a presión explotan debido a defectos o mal funcionamiento de sus mecanismos de seguridad, como juntas defectuosas, sellos de tapa inadecuados, ventilación inadecuada, válvulas de liberación defectuosas o problemas con el cableado y los indicadores digitales, lo que lleva a una acumulación incontrolable de presión interna y su consecuencia es la explosión del aparato.
Pues resulta que eso es precisamente lo que estamos viendo que está sucediendo en el gobierno de la transformación que no fue y que ni tampoco será, ya que, efectivamente, sus juntas son tan defectuosas y sus de tapa tan inadecuados que estamos viendo la explosión del gobierno desde adentro del mismo.
Y también vemos que toda la inmundicia que expulsa esa olla de presión en la que se convirtió el gobierno mexicano, está salpicando enteramente a los suyos y que los salpica, porque precisamente han sido los malos cocineros que han hecho todo lo posible por poner a la olla exprés en la condición en la que se encuentra.
Confieso que un mejor título para este texto hubiera sido que la olla de presión está a punto de explotar o que si no la cuidan puede explotarles; pero, la realidad es que ya lleva tiempo explotando debido a la sucesión de escándalos que involucran a casi todos los miembros del régimen y también a la cada vez más evidente falta de gobernabilidad que hay en todo el país.
Y sí, en estos momentos la supremacía política de la transformación que no fue y que ni tampoco será pende de un solo hilo que consiste en la repartición de un poco de dinero en efectivo a muchos sectores de la población, más no sabemos cuánto pueda resistir ese hilo ante la fuerza de tres grandes fracasos que lleva este gobierno en los siete años que ha durado.
El primero de ellos son los escándalos de corrupción y de asociación con el crimen organizado que, como martillo de herrero, golpean sucesivamente a la inmensa mayoría de los políticos que están en el poder y ahí tenemos a la barredora, al huachicol fiscal, SEGALMEX, el Instituto Nacional de Migración, la Megafarmacia del Bienestar, los trenes Maya e Interoceánico y un sinfín de escándalos político-criminales que se van revelando y que van degradando el supuesto discurso de terminar con la corrupción con el cual llegaron al poder.
El segundo gran fracaso consiste en que, por increíble que parezca, el gobierno de la transformación que no fue y que ni tampoco será tiene los pies de barro; me explico, casi todos sus gobiernos locales son gobiernos absolutamente fallidos y representan para el gobierno federal un lastre muy pesado de cargar.
En Sinaloa el gobernador de plano confesó que es parte del crimen organizado y que sin su venia nunca hubiera sido gobernador y el resultado se ve el desastre en que se encuentra dicha entidad, la cual tiene todo para ser una de las más prósperas del país pero su gobierno no se lo permite; en Campeche tienen a un intento de dictadora bananera que hasta con los diputados de su mismo partido (MRN) se ha enfrentado acosándolos hasta con la policía y de ese acoso no escapa nadie; Guerrero y su caciquismo, Tamaulipas parecido a Sinaloa, Veracruz a Campeche, Tabasco, Chiapas, Morelos, Quintana Roo y demás entidades gobernadas por MRN y/o sus socios con gobiernos realmente impopulares; tan es así que si no cometen fraude en la revocación de mandato oaxaqueña, ahorita se estaría hablando de elecciones para gobernador.
Esto que comentamos pareciera un punto menor, pero realmente no lo es y es que una regla en la política es que los gobiernos locales deben afianzar al central y no ser una carga para este último.
Y el tercer gran fracaso en que ha incurrido el gobierno de la transformación que no fue y ni tampoco será es la falta de gobernanza en sí misma y esta se manifiesta con el regreso de enfermedades erradicadas (sarampión y tuberculosis), la falta de medicamentos, la inseguridad, la caída en la calidad de la educación en todos los niveles, el haber complicado en lugar de resolver el problema de la aviación civil en la ciudad de México y muchos casos más de pésima gestión gubernamental en que han incurrido.
Y si a estos tres grandes fracasos del gobierno de transformación que no fue y ni tampoco será le agregamos su erróneo alineamiento con los gobiernos socialistas del continente, los cuales ahora mismo se encuentran acorralados y en vías de extinción; resulta que sus perspectivas a futuro no son muy prometedoras que digamos, y como su única de sobrevivir son los mal llamados programas sociales y estos ya se encuentran al límite debido a lo onerosos que son, por ello, es que les urge la reforma electoral y que también han ampliado la censura en los medios de comunicación, temas de los que hablaremos en próximas entregas.
Así es, la olla a presión está explotando y los cocineros que la pusieron en esa condición se empeñan en subir la llama en lugar de reparar lo que está mal.
FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO
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