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Martes 17 de febrero de 2026
La movilidad a escala global y sus consecuencias

Actualizado: 2026-02-11

La movilidad a escala global y sus consecuencias


Por: Efraín Quiñonez León


miércoles, 11 de febrero de 2026


Tiro Libre


Este año habrá de publicarse un informe más acerca de los problemas derivados de la movilidad urbana a escala global. El documento se añade a una serie de publicaciones previas respecto al tema por parte de la Organización Mundial de la Salud. Su antecedente inmediato es el informe publicado en 2023 en el que se destacan los principales hallazgos y las medidas que se proponen con el fin de evitar las consecuencias indeseables y más graves mientras las personas nos trasladamos de un lugar a otro en el entorno urbano. No obstante, mientras sale a la luz el siguiente reporte, vale la pena reflexionar sobre los contenidos del último reporte publicado porque contiene elementos importantes en cuanto a la dinámica de la motorización de nuestros desplazamientos, los cambios en el tipo de vehículos de transporte, los accidentes y las posibles causas de los mismos.


Como resultado de sus diagnósticos previos, la OMS hizo un llamado a considerar como un problema de salud pública a los accidentes de tránsito porque, en sus estimaciones de principios del año 2000, se observaba una tendencia incremental de fallecimientos por estas causas. En ese sentido, se promovieron políticas con el propósito de bajar las tendencias a partir del año 2010. Sin embargo, lo que se observa en el informe de 2023 es que, a pesar de trazar una meta para bajar en un 50% la cantidad de muertes, los objetivos se cumplieron de manera muy marginal ya que únicamente hubo una disminución del 5% entre 2011 y 2020. En este último año se alcanzó el descenso más importante del periodo al disminuir un 16% con respecto a 2010 al tasa de fallecimientos, pero sigue siendo una cifra muy baja frente a la meta originalmente propuesta. Paralelamente a esto, el informe apunta que el número de vehículos en circulación ha aumentado significativamente, pues se incrementó en más del doble. De igual forma se creció la infraestructura vial y en esta década se incorporaron 1000 millones más de habitantes a la población total.


De acuerdo con el informe, cada año en el mundo mueren poco más de 1 millón de personas a causa de accidentes de tránsito mientras se desplazan de un lugar a otro del entorno urbano.


Como resultado de los accidentes de tránsito, las edades con mayor riesgo son los pequeños de entre 5 y 9 años; no obstante que el 66% de las personas fallecidas se encuentran en la etapa de mayor productividad en su vida laboral.


Ahora bien, la distribución geográfica de los fallecimientos entre países afecta más a la región de Asia Sudoriental con casi el 30% (28) de las muertes a nivel mundial. Le siguen los países del Pacífico Occidental con 25%, el 19% en África. Las regiones de las Américas, como la del Mediterráneo Oriental, tienen cifras muy similares (12 y 11 %, respectivamente). Finalmente, en Europa ocurre el 5% de las muertes a nivel mundial.


Si se hace una distribución por estrato socioeconómico entre países (ingresos altos, medios y bajos), los más afectados son los de ingresos medios y bajos, ya que en ellos se concentra el 90% de los casos de muertes por accidentes de tránsito. “El riesgo de muerte por habitante es tres veces superior en los países de ingreso bajo que en los de ingreso alto, a pesar de que los primeros solo poseen el 1% del parque vehicular”, se señala en el informe.


La OMS propone una serie de medidas a fin de revertir estas tendencias y disminuir el número de muertes por esta causas. Prevé que, ante el crecimiento de la población, en los próximos años los sistemas de transporte colapsen o sean incapaces de satisfacer adecuadamente una demandas creciente del servicio. En ese sentido, se alientan las iniciativas enfocadas a diseñar sistemas multimodales de movilidad; lo que significa conectar los distintos modos en que se desplaza la población, en virtud de que la mayoría se traslada en transporte pública. El crecimiento del parque vehicular, sobre todo en la modalidad de transporte privado, sufrirá las consecuencias de la sobre saturación de las principales vías de comunicación. De ahí que sea indispensable pensar en alternativas de movilidad que, además, garanticen una transportación segura, eficiencia, sostenible y amigable con el medio ambiente.


Pero para que esto ocurra se necesitan inversiones importantes en infraestructuras viales bien planeadas que reduzcan al mínimo los riesgos. Si se pretende hacer más complejo y eficiente los sistemas de transporte para conectar distintas modalidad de movilidad en la ciudad, no solamente se necesita que las vialidades se construyan con los más altos estándares de seguridad sino que, también, se diseñen alternativas seguras para modalidad de transporte más frágiles o susceptibles de mayor peligro mientras se transita por la ciudad, como lo son los desplazamientos en bicicleta, a pie; entre otros. En este caso, el informe apunta que cerca del 80% de las vialidades existentes no cumplen con el mínimo nivel de seguridad para peatones y ciclistas.


Cada vez hay más vehículos de cuatro ruedas en circulación y, más allá del impacto ambiental que esto tiene, uno de los problemas es que, con frecuencia, se trata de un auto en el que se traslada una sola persona. Pero, más allá de esto que de por sí ya es preocupante, la situación más inquietante es que se fabrican vehículos cada vez más veloces con estándares de seguridad menos rigurosos en infraestructuras viales ineficientes y deterioradas.


Con el fin de abatir la incidencia de fallecimientos por estas circunstancias, la OMS plantea redoblar esfuerzos sobre todo en términos de promover leyes con el fin de intervenir en el comportamiento de los usuarios de los distintas tipos de movilidad, de tal manera que se puedan prevenir accidentes. Pero esto depende de alcanzar una cierta sinergia entre la población y la autoridad encargada de regular los comportamientos en la vía pública, aunque esto requiere un gran esfuerzo en términos de campañas de concientización y educación vial. Por lo pronto y como ya se llevan a cabo en distintos lugares del mundo, puede incidirse en la aplicación de los reglamentos existentes para moderar la velocidad por las que se transita en la ciudad y fuera de ella; aplicar correctivos a la conducción bajo los efectos del alcohol y/o plantear alternativas de conducción (en México, por ejemplo, se hizo un campaña interesante denominada “conductor designado”, precisamente para diminuir la conducción alcoholizada), ser más rigurosos en el uso de casco para ciclistas y motociclistas. En el caso de los automovilistas, la conducción con el cinturón de seguridad siempre del conductor y acompañantes. En el caso de bebes y niños de hasta 10 años de edad deberán trasladarse en su silla transportadora o con un sistema que asegure que no serán proyectados en un eventual accidentes o percance.


Para bien y para mal, muchas de estas cosas apuntadas ya ocurren, pero cuando uno observa circunstancias particulares en el terreno de los hechos, pasa de la inquietud al terror o a la zozobra de no poder explicar racionalmente cómo es que la situación no resulta más grave aún.

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